Voz exprés

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Arre arre arre miserable rocín de desgracia,
llévanos al encuentro de las cabelleras de la llama,
Llevadnos al más allá, nuestro grito levanta ya
Las lapidas de las estrellas.

Mahmoudan Hawad

Después que comprobaste lo proscrito escondido en la caverna

 [de las mil puertas,

elevado el grito de los esclavos en el sofocante mandato

Caminaste encima de la tortuga trabajaron juntos,

[te raptó la liebre y ahora continuas desnudo

Con la concha desdoblada a un paso de que la oscuridad

                                                  [te envuelva en su manto

Cantando otra canción aparte de la música que se escucha

[queriendo cada vez más y más ruido

Música de la desgarradura esférica a las dos orillas

[que se entrecruzan en la marea del sueño

Palpa a tientas el estigma que sanará el estigma

Lo reconoce se desconoce lo ama y odia,

[de un jirón en una mirada todo lo embebe.

Cuando encarné al Rey Salomón nunca imagine la caída

[de la escalera espiral ¡Los sueños si se derruirán para qué empezarlos!

Ofrecen la credibilidad de la verdad imposible

[relegando la cuña que carga el peso del mundo

Perdido en el universo mental intentando detenerse con el paracaídas

[de algo pero solo compañía en la ausencia

[solo la oquedad de la paja y el sonido de la huella.

De la locura a la parsimonia del caos a la pandemia

[y de ella al Ojo de Diamante.

La oscuridad conlleva su luz inscrita

Ves cuando tocas y tocas cuando ves

Despiertas a otros animales en la noche

[en ese revoloteo de las branquias tragando tierra

[cuando las estrellas te invitan a la fiesta en el solsticio

Delirio infinito del delirio finito palabra sagrada a contra palabra desgarrada

Final que se le ve el lomo mas no la cara,

Oscuridad láctea internada en el átomo que piensa y siente

Interrumpida en el afuera como un niño que disfruta jugar por ser visto

Esta es la conciencia en bajo relieve tanto en el Olimpo de los dioses

No es el inicio de la civilización quien se divierte a dirigir:

[el poder de poder y del fracaso tras fracaso.

Me decís de las cuadras para llegar al origen que no conozco y del final

[que se torna incierto pero excitante,

Qué hacer sino vivir devaneos con la palabra y gemir con los lobos

[al unísono en plenilunio.

Del trueque tribal a los hechos del soñador

[de aquél que se le escurren los versos entre las manos como arenamar

Narciso vio la pequeña parte que conocía y se pensó como algo nuevo

Hoy, me veo en el universo incognoscible como un suspiro

[que no me cabe en el pecho y lo pienso como algo viejo

Escribo de forma cansada al escribir con la misma pluma de los cantos

Desplazo mi angustia en la contemplación que los ancianos lograron ver

[lo mismo desde siempre con la admiración de ayer

Cruzo de un lado a otro como un payaso bamboleándose sobre la cuerda

                           [que une los estadios de la conciencia al final del juego

                                     [una desilusión estancada que condena la mente

Las batallas mentales son más peligrosas que las guerras:

En una hay muertos y heridos, se cree aún en el hombre;

                                     [en la otra condenación absoluta.

La tempestad horada los pasos del peregrino y luego de Cristo la mejor huella

[que puedes dejar es la que nunca se formó.

 

Diótima prometió amarme toda la eternidad

Estoy a mitad de camino, varado y para todos lados es amplio horizonte

[Un horizonte que se carcome por sus dos extremos

[con saliva de gusano en ascenso

Sigue su ciclo con el escalofrío de la indiferencia

Abres la brecha de nadie en el que todos atrancan

[a contarse lindas historias mientras se entretienen con la muerte

Vislumbro lo que no está y se ha hecho ya en los copos de nieve

El ruido de la ciudad si es que suena es por el humo del abandono

Hay quien piensa hay quien sufre hay quien no existe

Busco el papel traspapelado que guarda la incógnita

Entre las interpolaciones de los libros quizá se revele

¿O se releva? en un aprendizaje dogmático hasta terminarlo

                                          [sin una voz clara como la lluvia

Que corre del tejado al suelo, cifrado en su hermetismo.

Tiresias predecía el futuro aun ciego

Caiga entonces, la noche en nuestros ojos con un susurro arrastrado

[de la milenaria serpiente que presume de su cascabel en lontananza,

Inunde el rincón de la lejanía

O en la sin respuesta tener credibilidad del acto para hacernos auténticos.

Los espejos de mi yo-tú, vida

Los espejos de la vida ¡ay, los espejos!

¡Ay, el espejo silente!

¿Que esconderán?

Espejos que hemos escrito de ti

Espejos, ¿qué hemos escritos de ti?

Espejos todos han escrito de ti, pero

¿Tú como me ves desde ahí?

—Te veo con el rostro desfigurado como a un demonio que por dentro te desgarra, necio, más necio que nunca… queriendo remar contracorriente a lo que no es más que otra respuesta—. 

Los viejos dioses muertos revivieron en la sangre del Fénix con su sacrificio para traerlos de vuelta

Llamándonos en sueños extraños noches de voz queda para llevarnos al jardín y revivir el nuevo banquete que se completa con la alegría del pan y el vino de la tristeza, de sangre y de hueso

El antiguo maestro indio riega su palabra en el desierto, de la humedad de su boca saltan otras gesticulaciones bajo el influjo de luminiscencias divinas y ritos olvidados

Brotan del vacío las ecuaciones perfectas

                       [resolviendo el pasado y matando al futuro

¡Corta con la navaja tu mano y verás que no miente…verás cómo nace la vida!

Oh, las polillas que se comen a la muerte

Profunda de voluntad en su regazo

Oh, los diálogos marchitos perfeccionados

Viajando en la pesadilla del cuerpo dormido que intenta despertar

Que se sabe soñando que se sabe soñado que sueña finalmente

                                                [tendido a sus pies de emanación

Baja de la montaña falto de inspiración a un poco de dolor,

         [solamente, recorriendo las pisadas de hace apenas unos días

Reunidos en asamblea se percibe el canto del silencio

Dónde está la urraca que nos llevará a la bóveda invertida

Dónde la tierra virgiliana que presenciarán los ojos

Dónde el sarcasmo serpenteando una maldita oración

—En tus manos está, en tus manos querido amigo—.

Las manos unidas a la expansión de la única libertad

Encadenadas al Sol de poniente que es el de oriente reflejado

                                                      [en el lago de las plegarias

Cicatrizadas al epicentro del nacimiento de las flores

                         [de cuando todavía el Uno no era fragmentado.

 

La garganta intestinal muerde el nido

Y los huevos revientan serpientes que a la vez vomitan mundos,

mundos que se carcomen los retoños esparcidos en el túnel de esperanzas

Donde se pierde en el olvido que las lianas guardan con celo

Racha de estío infernal cabalgando en soledad blasfema

Curiosa, sí, como una vagina

Donde muchos se miden y reviven viejas doctrinas

Aciago repetir de costras sensibles, rozadas por una piel fría de reptil

Que en lugar de joder algo se apesta por reflejo

Chamanes, políticos, brujas o banqueros

¿Cuál de todos los puestos, nena?

Hierofantes cargados de semen caminan en el desierto

Un insecto pica la oreja del ensimismado y lo disfruta

Se resiste su alma en varios, varias voces endemoniadas lo guían

Hablando uno a la vez en su cuerpo, voces cobrando vida

Respuestas bizarras de río vástago en lo que pudo haber sido

La metafísica de la soledad,

      [la metafísica de la existencia que se convierte en suicidio

Y que también es otra clase de metafísica confusa

Amándose en otro cuerpo como si le perteneciera,

                             [amándose él mismo finalmente.

En una maldita masturbación mental o física

Odiándose al no bastarse sosteniendo en el vacío la espada de la incógnita

Dime cómo pervierto mi alma, puta enferma.

Dímelo.

El aire cargado de veneno los asesinos siguen vivos

Pisoteando el grano que aún emana pus.

Ahora, que nada existe.

Tartamudea el comienzo

La plenitud me ahoga en su templanza sólo de imaginarlo.

Borrar el ojo sería quitar sus historias y no habría cual paño de lágrimas

Sin embargo se levanta erguida con la misma intensidad de antaño

Espantada pero determinante viendo la aurora

Enrollada dispuesta a atacar la envestida de una ola en las rocas

                                                                            [que se avecina

El viaje es corto aunque siempre lejos

Contigo o sin mi, conmigo o sin ti.

Al final se devora sus palabras

Y mientras más grandes sean más dolorosas.

Respiro los lamentos del siglo muy hondamente y los expiro en otras palabras

Que no sé si alguien las escucha o desconoce

No sé si mi aye será el aye que se escuche al otro lado

                                       [en este lado con otros labios

La Estigia quedó atrás pero aún nos cuestiona la Esfinge.

En el origen, en el exilio, en mis otras vidas

A mi muerte llevaré las respuestas.

A veces en la sombra pequeñas luminiscencias lo alivian

¿Por ser luz negada, por no aparecer de escudo sino de escudero?

Densa vertiente que lleva su celda, su caballo y su fiesta

                                                  [y por qué no algo divino

También la niebla acobija en momentos de hartazgo

Como una excitante rosa que pincha al que corre acariciarla.

Qué has dicho hasta hoy jinete, las montañas no se mueven

Ni si quiera el vacío se conmueve

Creería en el álamo si aún me amara como aún lo amo.

Los espejos se quiebran y las esquirlas penetran las manos ya cansadas

De contemplar al del espejo, su sombra y el que respira

Al que imagina, al que ni siquiera es, sosteniendo el vértigo de la quimera

                                                                      [hasta que alguien diga basta.

 

¿Qué es esto?

¿El cristal del cielo se ha roto y ahora se derrama por los ríos

                                      [sin nunca terminar de llenar el mar?

El padre está en deuda con el hijo por haberlo llamado a la muerte,

                                        [y no el hijo lo está porque se le dio vida.

Los gallos replegaron sus alas decepcionados del viento.

Los perros sonríen en silencio como el voyerista sonríe de su interior.

Lo que diga no es lo que diga

Es el susurro sostenido

En el arrullo de otras manos que se mecen

Como dos labios es un sueño nido

Que con la sal del mar purifica lo impuro.

Los ojos de ayer, hoy son mis ojos y tus ojos de mañana

Es tan grande que tiras de un cabello al azar

Loca la verdad añora de preguntas

Como loco el día de verano porque los pájaros canten lluvia

Aunque dude mi sombra dudando, Te amo.

Aunque mi cuerpo sea una prisión y mi mente una patria

Aun si mi palabra doble espejo te blasfema

Te amo desde este infierno de distintas formas:

Amándola a ella, esto o lo otro, mordiendo la estrella que roza nuestra frente

El suicida en Tu anhelo se mata

Cualquier palabra es el cúmulo del mundo

En busca de una única respuesta.

La sed del origen que ha atormentado las conciencias

Desde el primer tiempo si es que algún día lo hubo

La palabra las cura las sostiene

En el abismo del follaje etéreo

Que mana en el humus sin el porqué del sueño imperturbable

Saltando para no caer en esos espacios vacíos

Cayendo, volviendo a caer y renaciendo con el antídoto

Hasta dar la postrera batalla

Con un gemido mirada sin punto fijo que limpia la sucia vida.

Fragmento extraído de Intuiciones salvajes

Por Robinson Crusoe

Unach 07/oct/2008


Colaboradores:

- Besemos las cálidas piernas - César Estrada Nangullasmú.
- Esta tierra - Flauri Blamod.
- Lo deseable de ti - Lucero Díaz Toledo.
- Espejo de tus ojos - Darwin Pérez. 

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