Soneto
Si sólo unos segundos yo la evoque,
ella en seguida llegue, se humedezca;
se ablande sin motivo y enloquezca
después que un dedo efímero la toque.
Si pretendo quitarle todo lo que
tapa su desnudez, ella aparezca
de pronto ya desnuda, se estremezca
y solamente un beso la trastoque.
Y un beso la trastoque solamente,
la endulce hasta en el más oculto hueso
y en la dulce entrepierna la caliente.
Será limpia su piel; su amor, ileso,
aunque la toque un dedo de repente
y la trastoque solamente un beso.
