El tranceúnte recoge tu cuerpo,
nada hay de hermoso bajo su pupila,
llaga quemada enboca de ciegos.
EL VERSO QUE ARDE
IV.
Caminé por la rivera de los sueños
Tras estelas cósmicas navegantes del tiempo
En la espléndida hecatombe de la noche al silencio
Bajo la sombra del viento
Frente a la mirada fría, calcinante del invierno.
Aquellos muchachos que partieron un día
a desafiar tempestades, a destruir a los monstruos
de los callejones del bosque de la eterna infancia
Caminaron también mi camino
y bebieron del cántaro embriagante de las
ilusiones.
V.
Para nosotros
En el antigua puerto
aguardaba el pincel mágico
de las rebeliones.
Qué es un hombre o una mujer
sin una mañana cualquiera.
Éramos pájaros oscuros
en las ramas de un árbol
degollado, arrojado al fuego.
Espanta suegras y espanta espíritus
jamás pudieron remediar el dolor que nos esclavizaba
Vivíamos agazapados en graneros de muerte
donde fetos calcinados
encendían tempestades y lanzaban conjuros
contra tiranos de bocas de sedientas de sangre
y gritos extirpados.
La esperanza se volvió una lejana palabra
Contaminada y marchita
Prohibida para nuestras almas.
Solo el viento fue capaz de destruir sus cadenas.
Un hombre habla desde su tumba
reconoce la silla y la casa
también la voz de los enfermos
reconoce la luz y la piel del niño hambriento
la boca sedienta encerrada en el
hueco mismo nocturno
que es la muerte
el espacio frío que se levanta
el silencio que cae y sepulta
como la piedra en la tierra
con sus pies desnudos sin esperar el tiempo
la herida
la sangre
el sueño
un cuerpo vacío en medio de todo
sin saber a dónde
LE REGALO LA SOLEDAD a los suicidas
A Adán antes del nacimiento de Eva
A caín después de haber aniquilado su duplicada sangre
A aquellos que buscan el amor definitivo de las sogas
El beso postrero de los revólveres
La compañía de las mujeres abismo que habitan en pocilgas
de entregas y sábanas fugaces cobijando las madrugadas piel
romantizando sus propias falacias
el dolorido cuerpo de la noche
Les confiero mi tristeza adormecida
Pues jamás estoy solo
Sólo estoy harto
Aburrido de esta existencia
De esta muerte repetida
que acontece en todas partes
“Dios es un lirio moribundo
en tiempo de bellezas fugaces…”
Roberto Luviano
MUJER SERIA
Sería posible que los lagartos abalanzaran sus escamas
contra ti y sus colmillos se quedaran en tu garganta
asfixiando fieramente la oquedad
de tu palabra ansiosa
de tu mirada agonizante
Regresemos al mar muerto de tu carne
donde los reptiles habitan un mutismo subterráneo
escondiéndose del tiempo
jugando a no ser vistos por la muerte
y todo esto de amarnos
sea cultivar profecías
en un sueño hermoso
donde engendramos lirios
SENTADOS FRENTE a la llama
Quemamos cada una de las dudas
que arrastradas por el viento
se dispersan locamente en convulsas hojas
de árboles parapetados en la cópula violenta
donde anudamos nuestros cuerpos
La primigenia palabra al borde de dos signos
de interrogación
es ya una tierna letanía implorando la penetración
iracunda de un suave rumor en tus entrañas
Único gesto amoroso rasgando la ropa
deshilachando las hebras del tiempo
Garfio empedernido buscando tesoros
socavando esperanzas
Ambos sabemos que tu vulva no resguarda ya
ningún secreto
Ninguna paloma intacta haciendo espirales
en un cielo corrompido
Fueron otros mástiles lejanos
los que encallaron en tu costa
Otros faros los que incendiaron tu pradera espumada
tu llanura colmada de caracolas
Fueron otros hombres los que te hablaron
de lunas gimoteando ansiosamente
entregándose a las andanzas de la tempestad
Mujer ahora en esta noche
lejanos nombres brillan
y ajenos rostros están anclados a tu cintura
fraguada por la marea alta de pasados encuentros
Deja que las gaviotas te lleven
a cualquier lugar donde extravíes
toda esta procesión milenaria de barcos
y el mar sea un pretexto para contemplar delfines
MALDITA LUCIÉRNAGA
que resiste el asedio de las sombras
Por un túnel de plasma luminoso se abre paso
Disgrega el aflujo azogado de la infancia
la imagen reflejada en espirales de cristal
Viaja lentamente transportando las espinas
para resucitar las desgarraduras del ayer
y descascarar noches antiguas que arden en la piel
en la soledad de la sábana que eyacula infortunios
Es entonces cuando el letargo que impera
entre cenizas y habitaciones abandonadas
se vuelve un poco de fuego avivado
un flamígero recuerdo
una caricia implorando una coalición
de cuerpos incendiados
Una abertura enloquecida brillando
entre los muslos de una mujer
que rompe el silencio con su espasmo repentino
con su aullido de Bovary insatisfecha
Maldita luciérnaga
Te entregué los vocablos de mi sangre
para que aprendieras a pintar los atardeceres
a beber del cántaro de lunas eclipsadas
a constelar el corazón de las palabras
con el maíz de todos los campos
con el poder generativo de múltiples dioses
escondidos en el pensamiento humano
Te dí mi nombre en una calle a oscuras
para que aprendieras a gritar mi cuerpo
con toda la pasión de bocas emancipadas
con todo el rugido de los hombres jaguar
que trafalgan sobre bosques encumbrados
para que supieras hallar mi rostro
en encuentros subterráneos
en la profundidad de los sarcófagos
Pero despreciaste mis ofrendas
y no deseaste articular los signos del fuego
ni colocarle su tonalidad al arrebol
de tus nubes doloridas
Sin querer rescatar tu carne
de entre los escombros de estas manos
con las que reescribo el suplicio de los siglos
Para sentarte a mi lado,
conserva la calma.
Tengo las ansias suficientes
para hacer que te arrepientas
más de las mil y un veces permitidas…
Y una más.
En tu mundo pequeñito,
prueba la fecundidad de tu ira
fumándote mi orgullo.
Sllenii Sánchez: Sendero arriesgado
En vozquemadura reconocemos el trabajo de nuestros colaboradores. Por ello, no deponemos la oportunidad para felicitar a la C. Sllenii Sánchez Gabriel por haber obtenido, en fechas anteriores, el primer lugar en el concurso de poesía en homenaje a Joaquín Vásquez Aguilar en su quinta edición, convocado por la facultad de lenguas UNACH, con el poemario titulado: Senderos arriesgados. Cumpliendo toda vez con los requisitos de la convocatoria: unidad en su conjunto, calidad, originalidad y ritmo.

T E X T O: Fausto Carámbura.
Sllenii Sánchez Gabriel, como poeta, seduce, traiciona y rescata. Su poesía es la voz de quien lee, la referencia de una segunda persona como reflejo entre lo trágico y lo amoroso. El origen de su poesía, a veces relativo a veces constante, proviene de la misma búsqueda hacia la forma en un estado heterogéneo, es decir, puro pero con variantes, un mundo alternativo hecho de palabras exactas e innovadoras.
Aprendiste rápido/ demasiado pronto cercaste mis vuelos,/ estrujaste mis parpados caídos/ para formar tus océanos tempestuosos/ que descargan su fiebre ondulatoria/ para encontrarme en el fondo de la arena/ mordiéndole mi estampa al espejo.
Es evidente que en su poética, no sólo se puede analizar los rasgos y propiedades que circundan en torno a ella (la poética), sino que están incluidas también las expectativas reales en donde se inscriben, es decir, el hecho o acto del que depende su visión para transformar al mundo, los principios que la definen y a su vez su propio dominio de espacios y tiempos. Las formas discursivas se autodefinen y por discernimiento no se necesitan analizarlas y/o recalificarlas extrínsecamente, es decir, reordenarlas desde afuera para su pronta comprensión.
La poesía de Sllenii Sánchez postula la equivalencia entre erotismo, amor y pasión sin degradarse, sin caer en la pretensión, en la inmediatez, por consecuencia de una ruptura con lo trivial y a su vez como acoplo del origen; la esencia de la poesía, es sin duda, la propia naturaleza de su experiencia creadora, un rasgo privilegiado, una reiteración que marca primordialmente el carácter autónomo de su palabra.
Enriqueta Ochoa en su poema El suicidio, se autocorresponde con la intención de llegar a dios inquiriéndose a ella, sin embargo, la misma búsqueda flagela la esperanza: conocer a dios por medio del suicidio, es conocer a la misma muerte, entonces, se entona el canto fúnebre y la pesadilla la aprisiona: dios, es la ironía de la muerte.
Porque yo estuve loca por Dios, / anduve trastornada por él, / arrojando el anzuelo de mi lengua/ para alcanzar su oído. (…) Fue una jugada turbia,/ un error sin caminos./ Fue descender al núcleo fugaz de la mentira/ y encontrarme, al despertar, rodando en el vacío/ bajo una sábana de espanto.
El poema intitulado, V del poemario Senderos arriesgados nos propone la una temática similar. La contraparte, el abrupto y aniquilador linaje de la espera. Una turba aballasadora de imágenes que de dejan en claro su sentido fatalista e irónicamente amoroso:
Miento,/ y la lengua es un tizón encendido que me quema,/ las razones de la tarde me han tomado/ con los puños golpeando la pared,/ y era mentira./ Era un absurdo divagar de mi memoria/ buscando una pasión que se estremece/ de desvestirse sola en las tinieblas. (…)
El sentido, aquí no se autocorresponde, sin embargo revierte la ira por la pasión del hombre. Ella es el otro en un mismo cuerpo. La unanimidad de su discurso poético es sensible y transporta el fondo y la forma a una catarsis de la necesidad del acto del habla para definir un entorno auténtico:
(…) Podría nadar para buscarte dentro de tu vientre/ y contarte los hijos que te esperan/ dentro de un caracol que reclama la mar furiosa/ de tus ojos.
Aquí las palabras podrían sin duda expresar, el amor en forma rotunda y segura porque son vehículo inequívoco para la expresión auténtica de experiencias profundamente humanas. El silencio reina donde la muerte viene, ¿nadar para buscarte? ¿A quién? ¿Al hombre, a dios, al silencio, a la muerte…?
Sllenii Sánchez Gabriel, despliega el sentimiento de la razón a una perspectiva ontológica en el que se distancia la carencia del sinsentido y promueve un nacimiento donde la palabra adquiere cualidades que unen al misterio con la propia impugna del amor y el erotismo. Su poética es un decir ilimitado que logra expresar más de lo que quiere decirse e interpretarse, es decir, el poema en su totalidad en la forma en cómo se escribe y cómo se lee, cómo se manifiesta y cómo se disimula, cómo se relaciona entre el creador y lo creado y cómo se despliega en cumplimiento a un destino doloroso (el amor, el abandono, la espera, la nostalgia, el sufrimiento) del cual no es posible desprenderse.
YO NO SÉ
yo no sé desde cuando ese disparo de agua
surca nuestra tierra
invade dócilmente el rostro seco
el mineral petrificado en las pupilas
[la noche en un vaso de cristal
cuarzo y sonido ausentes
lobo moribundo entre la estepa]
desde cuando esa bala innombrable
hiere el nido atardecer de nuestro sacramento
veo desplomarse una bandada de colibríes
yacen impunemente mientras los labios del fuego
carbonizan paulatinamente la epidermis de árbol
el rictus frágil del ramaje
Yo no sé
yo no sé en qué momento tuve que desasir mis canicas
para que construyeran su reino otros niños
sus galaxias de cristal rodando locamente sobre la inocencia
yo no sé
yo no sé


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