Si alguna vez mi mano hace tu pelo, acariciándolo
y una fingida parálisis en tus rodillas entumece mi deseo
mientras la idea de tu cuerpo se tiende a lo largo de mi pensar
como un suicida sin vocación tumbado sobre las rieles del recuerdo
ya no sabré que palabra obscena acalla tu mano sobre tu sexo
ni que significancia tiene ese espasmo de ternura que mece tu vientre
con la paz de una señal
tu vientre en que la luna de otro siglo se amamantó
tu vientre en que cabe entera toda mi genealogía de Caín
sin faltar la embriaguez y el saxo de mi abuelo
hay mil huellas de suspiros en el sendero que conduce
hacia el tornasol parsimonioso de tus labios
el amor tiene pies de torpe ladrón
mis tímpanos recogen la grulla quejumbrosa de sus pasos por la azotea
aquí en mi habitación todas las cosas
son una moneda para jugar en el sorteo
donde voy a ganar mi nombre pronunciado por tu voz
tu voz que sepultó mis ojos bajo una marisma de inflexiones
tu voz como el alma de un relámpago vestido de azul
que alumbra el silencio lisonjero de tu garganta
voz que ata la blasfemia de mi pulso a la inquisición de tu palabra
tu silencio es un ruido enorme
a tu silencio le floreció una palabra en la mejilla
tu silencio bilingüe habla el idioma de Dios
y el de tus manos
y es, además, intérprete oficial de lo que callan mis ojos
ojos cónsules del amour, esa ínsula gala en perpetua guerra
mi rostro es un paraguas agujerado de llanto
acodado en una esquina de tu mentón
en mi pueblo llueve y hace amor
aquí los corazones yacen briagos de chocolatl
tendidos bajo la sed
acariciando el muslo ausente de un recuerdo
beben el trino cenzontli en las venas abiertas de la América ancestral
aquí guardaré tus ojos que no me han visto
bajo los pies recién lavados del leviatán
en un estuche de fuego para que mis párpados se incendian al mirarte
recorreré un día los distintos sabores de tu piel
como el catador que va por una mesa do se han dispuesto
las variantes de vino mejor añejas
recuerda que no debes olvidarme
sal de la noche, asómate al bosquejo de la luz
ven a pernoctar en el martirio de mis manos
bebe mi rostro
incendia mi sangre
haz guerra contra los tártaros de mi deseo
en esta imagen, Karla, te dejo constancia de mi tristeza
y endoso mi expresa solicitud de amarte.
Post Scriptum: mi voz es un sol tiritando de silencio
ameht Rivera
Cacahoatán, 19 de marzo de 2010.