Niger Madrigal

Anuncian ganador del Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2010

Niger Madrigal con la obra “El cuerpo sitiado”

El Gobierno del Estado de Chiapas, a través del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes, dio a conocer al ganador del “Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2010”, Niger Figueroa originario de la ciudad de Cárdenas, Tabasco. El jurado calificador estuvo integrado por los maestros Ramón Iván Suárez, Javier España y Reyna Barrera quienes de acuerdo con lo establecido en la convocatoria decidieron otorgar el premio a la obra poética “El cuerpo sitiado”, amparado bajo el seudónimo “Sol Negro”.

Leer más...

Cuarteto amarillo erótico para un cuadro minimalista

Sábado, 3 de Enero de 2009 Sin comentarios

CUERDAS


Las líneas frágiles de tus huesos

Herida marítima de las cuerdas celestes

Humeante tu cuerpo de deseo

En medio de llamas amarillas

Tu invasión depositada en ceniza

En palabra sin eco sin lenguaje

Y todas las lenguas fueron orgía en un tiempo

De oscuridad y tierra

Tu lengua de barro que se invoca en la torrente intuición

De la vacuidad terrestre y humana

Tu piel se vertió en la crisálida de la arenas

En la silueta de la sombra de mi cuerpo

En la caricia oscura de las manos desprendidas

Sólo fue un guiño de luz que se abrió entre los muslos

Entra la caída de las estrellas muertas

Un gesto de la máscara taciturna del contacto

Sólo fue la nada que se transversa

En la trashumante herida que se afila

En los girasoles y trazos leves de la conciencia

Sólo fue lo ilusorio de saberte sin labios que se descarnan

*textos basados en cuadros de Egon Schille

Categories: Roberto Luviano

Óptica en ruinas II

Sábado, 3 de Enero de 2009 Sin comentarios

VI

El proceso para entenderme

en el café Dalí

Entra la idea del horror

Tengo miedo del sentido

Aquí entra la idea del tiempo

Quiero durar en la duración infinita

En la caída infinita del relámpago

En el extremo de la piedad

Negar mi duración

En el vasallaje de su cuerpo infinito

Las cosas son infinitas

igual a su orden cósmico

Aquí entra la afirmación de mi yo:

Soy la ficción

lo ilusorio lo óptico

Soy el cristal

Soy su negación

su grito

Soy la afirmación de mí “yo” en su “yo”

La conciencia de la ficción

Dura el acto lo que dura el circo de los cuerpos

Aquí entra la idea de la negación

Soy lo contradictorio

Y lo imperfecto

Soy el nombre cósmico de su ilusión

del cristal óptico del cuerpo

La negación de la piedad del deseo:

Nuestros nombres cósmicos

Nuestra visión

El cristal de la virtud

la desnudez extrema

VII

De obsesión y realidad

Soy contradictorio, mi obsesión se vuelve contra sí misma.

Me vuelvo una persona sin personaje.

Mi obsesión estriba en encontrar esos instantes en que el deseo se despierta

y sus “fatales” consecuencias permanecen.

Lo oculto del impulso

de desear carnívoramente a un otro.

Lo secreto de dejar de desear

y su ironía ..

.lo deseable del instante es desdeñable para el espíritu.

Mi obsesión personal y conjunta con Berenice

es una obsesión poética no individual

quiero encontrar ese instante dónde el deseo comienza (comenzó)

y dónde perdió la ruta y dónde se vuelve a encontrar con el origen.

Mi deseo personal es sólo y simple de sentir: la quiero y la amo

bajo las consecuencias fatales necesarias y reales.

A ella la amo y la deseo bajo todas las circunstancias irónicas

aunque el deseo no se complemente con el instante.

La realidad es que es poética y realmente es bellísima

y que su belleza tenga piedad de mí.

Niego su amar finito

Oculto mi deseo infinito

Somos infinitos

En la renuncia: la encuentro al otro lado de la muerte

De Village café o las

lágrimas celestes

Espero que se derrumbe el cielo

En el contorno de la muerte

Llueve y muere

El llanto la angustia

el ahogo

La noche la luz

la hermosura el aliento

respiración terror

Mi esqueleto y sus huesos

tienen el tacto del llanto

Tus ojos de lágrimas

que arrecian los sentidos

Yo la angustia de “yo”

en el horror en el grito

en el relámpago el llanto

Las aguas oscuras

Los amantes caducos

La noche y muere

Muero en la luz del contorno de la muerte

Del llanto de las lágrimas

Soy la angustia de mi angustia

El horror de la luz de las lágrimas

Eres mis ojos hilarantes

El llanto


Tu hermosura en el contorno de la muerte

Mis huesos

mí cadáver

Las aguas oscuras

El cristal de la muerte

La voz del relámpago en tus ojos celestes

Me miran en el grito de nuestros nombres

En el llanto

¿serás el vuelo de las aves del relámpago

o el vuelo de mi cuerpo en duelo?

Gozan las lágrimas

el azul des- cielo de la muerte

Vi la felicidad en sus ojos

durante la duración del beso

y del infierno

IX


De los trazos de la conciencia

Su cuerpo: Berenice

Me duelen las arterias


La eternidad del sentido

Las comisura de mi muerte

El viejo dolor de las lágrimas

de los símbolos destínales

Ay el llanto de los cuerpos

Penetrados por el salmo del opio

Me duele el perfume de la raíz de los sexos

En el horizonte llueve la muerte

Y el llanto rojizo de los cadáveres

La muerte y el llanto del llanto

Las lágrimas de las arterias

La sangre del valle y el relámpago

Soy Angelus insonoro

La visión de los escombros la risa

Me duele la hembra y su nombre

Soy el viejo yo sepultado en las arterías

Y las lágrimas salubres del llanto de la sal

La ilusión del llanto

La cicatriz diáfana de la tumba epidérmica del cristal

Soy el cuerpo del vicio

Del hilo del llanto

Me duele la epidermis del agua

La tumba crisálida de los insectos de mi conciencia

…Y el deseo habrá cavado su tumba

en la cueva eterna de su sexo- ocaso el fuego

Mis cenizas sepultadas en la risa del escarabajo del relámpago

Soy el cuerpo del grito

La muerte y su danza

ya falta la desesperanza muero

Me desea en el ámbito de la náusea

Las arterias del vómito de las lágrimas

Tu cuerpo trazo discontinuo del tiempo

De las comisuras ilusorias de la muerte


Tu sexo oscuro quebrantado por el llanto

“de lo mortal sálvame

eterno cuerpo del cristal y la trampa”

X

De la amante del Village

“Aquí entra la idea de la mujer difunta”

La amante difunta

La resonancia del deseo

Lo difunto de la ilusión: La musa difunta

La muerte se corresponde en los correos de la muerte

La proyección del deseo

Lo interior del deseo: La proyección difunta

La amante de las correspondencias de la muerte

La desilusión ex difunta

La maquinaria difunta de los huesos

El reloj de su sexo

Los pechos de la maquinaria

El silencio difunto

La amante y la voz melancólica

Tus caricias reversibles de nuestro cadáver

El hilo de nuestro beso difunto en caída de vació

Tu cuerpo desnudo en contemplaciones naranjas

La muerte en tu signo de relámpago

De cadáver y filtraciones de agua

Me muero en el yo transitorio de la náusea

El olor fétido de los amantes

La putrefacción perpetua

Destrucción de las vísceras líquidas

Agua estancada en nuestros sexos

El cadáver de la amante yace en coitos amarillos

descendentes de la dinastía de la muerte

Los amantes hablan con voz profunda de tumbas

Mientras el bisturí corta las lágrimas del vientre

Proyecto mi vacío de estrellas

Y sólo soy un difunto en tu verde pradera nocturna

Me encontré con tu sexo de erizo cadavérico

No puedo subvertirme bajo el veneno de dios

Tus piernas- cicuta

Atrapan desiertos de serpientes

El cadáver de los amantes sobre la maquinaría

De las fabricas de los maniquíes del sexo polar

Mis dientes se destemplan

En tu templo de la muerte Musa –maquinaría

Y los relámpagos rezaron un beso

Bajo la lluvia de la vía de los cuerpos

Y yo permanezco en la totalidad subterránea

De lo difunto y la profundidad de la llaga celeste

El bisturí corta al sexo en dos

Y dios se multiplica bajo la ilusión- óptica

La mutación es desmembrada por la sierra

Los amantes se masturban bajo los relámpagos

XI

Ni en la destrucción nos salvamos

Porque la herida de la mar no extiende

Sus labios a la peste amorosa

Habló de nosotros el Valle

Algo cambio en el transcurso del tiempo

Las aguas torrentes de la oscura tempestad

luminosa vid de la muerte

Todo decayó del cielo

La gélida colina de tus valles de murciélagos

El miedo en la lluvia roída por las ratas

Te beso en medio de mejillas atroces por el silencio

Todo decayó del éxtasis

De la ráfaga de un sexo constelar

De un instante de catástrofe

La monstruosidad de la belleza de sus pechos

Surge en medio de la sangre decaída

Mis manos se depositan en las falanges de los cadáveres

Y tú con tu isla infantil juego de la risa

Y tú con tu locura sin música

Y tú pedazo de polvo

Ceniza en tu crematorio

que hace que el mundo se traslade

Tus nalgas sedientas de cenizas

Salen cadáveres azules de mi sexo

Crematorio agridulce de vellos púbicos

Y mi sed de tu diluvio y saliva

Tu culo decapitado por la rueca

La sierra mecánica penetra las aguas turbulentas de estrellas

Y mi semen oscuro en las llagas del crematorio

De la urna sagrada de orificio de vulva y salitre

Un instante de catástrofe

Y las estrías de la carne y la separación de las moléculas

De la tempestad de las gotas penetradas por el cielo

Categories: Roberto Luviano

Óptica en ruinas I

Sábado, 3 de Enero de 2009 Sin comentarios

I

Del beso carente

Mi espíritu está cansado

pretendo encontrar la fe que sostiene al deseo

Me importa su espíritu

Y la fe de su deseo

Ese instante en que se conjuga el cuerpo = ente de la pasión

Con la “fe santificada” = ente del espíritu

El espíritu consigo mismo

Ironía: habremos muerto mañana

El beso radiante de la muerte

Las comisuras de la puerta del espíritu

El beso radiante de la noche

La sed perfecta de lo terrible

Su yo hermoso

mi deseo carente

de piel y cuerpo

El horror de ser perfecto

Mis manos vacías y caducas

= punto del retorno

Religiosidad: su deseo depositado en mi espíritu

Habré de alcanzar la glorificación

de su infierno

El mal del beso

El veneno de su vocablo

el horror

La saliva terrorífica de su savia

Su sexo alcanzable

para los gnomos de mi fe

e inalcanzable para mi yo real y terrible

Dualidad:

Muerte continua

Ella desnuda en la desnudez de Dios

Temible cuerpo que ansía la gloria

con la sangre de mi sexo que se derrama

Posesión: su deseo y su gloria

II

De reversibilidad desnuda

para lo monstruoso

de lo terrible

Reversibilidad del deseo:

La dualidad del deseo una vez infinito

Carne glorificada

Hoy un deseo existente

en una parte imposible:

El cielo de sus puertas entrañables y la memoria

Seduzco sus piernas sus muslos

en la memoria

Hoy sé que soy ficción

Ilusión óptica y caída

Realidad ilusoria

Y gloria en la ficción

Sé que mi deseo está en alguna parte

Memoria irónica:

“Mi carne fue efímeramente deseada

Y mi espíritu glorificado en la muerte”

Levántate

con tu carne y piel

y ojos en las manos

sin sexo sin pies

en el camino que anduviste

Levántate

con las cenizas negras en el rojizo horizonte

y tu deseo glorificado de muerte”

El sexo de su espíritu

Ironía de mi sexo

de mi posesión


Deseo narciso de ser petrificado

en sus entrañas

El saber que todo existió para el deseo

para tener su posesión

Todo quedo en el valle

En la cúspide terrible de la consumación

Reversibilidad del deseo

Consumación finita

Horror finito

La humedad de su deseo

Gigantesca horrible y bella

Dualidad de su monstruosidad:

“Se levantó y presenta la belleza del relámpago”

Su cuerpo reversible

a mi tacto sin yemas

Huella caduca de la cara del deseo

Su cuerpo finito

Su belleza y horror infinito

Su deseo en otra parte

Su monstruosidad

Mi deseo infinito

“Y se levantó desnuda su gloria

Monstruosamente desnuda”

Y la fe del deseo

Se mancillo con su infierno

Monstruosamente deseada

Resurrección terrible

Levántate y deseo


III

Del deseo de la contemplación

de la desnudez monstruosa:

Berenice

Mi deseo carente del placer

arrogante forma de estar

Estoy muerto y yazgo mi monstruosidad

Terrible y diurno

Mi sexo en angelus

Busca el bello y rojizo horizonte

Su deseo glorificado

Su terrible sexo de fuego

Monstruosidad =dualidad del sexo del espíritu

“y glorificado el camino

se levantó la muerte

purificando los cuerpos

y la carne tuvo la gloria del amanecer”

Ver su sexo desnudo

visión última

Sentir el sentido de su sexo

Y certificar la fe

La resurrección del deseo

La dualidad terrible

Monstruosamente desnuda

y la contemplación de la piedad:

el deseo del espíritu

ficción y resurrección del placer infinito

Contemplar el deseo

la enfermedad y la tinta

Soy la enfermedad monstruosa del placer

Enfermedad terrible

El horror perfecto de su belleza


IV

La conciencia de la negación:

Luviano

Llevo las cosas al extremo

Tengo que regresar al punto de partida

Llueve y la humedad hace su labor

Estoy en camino de la seducción

La caída es peligrosa

Doy a las cosas su extremo

Para sostener la mente y la conciencia

Nada de esto funciona

Aniquilo toda posibilidad

Entra la idea de la renuncia y del encuentro

Entre más renuncio más la deseo

El espíritu navega

Enfermo de muerte

El dolor de la renuncia:

Me duelen los huesos

Hace frío

Busco el encuentro

Mi conciencia de Berenice

Mi corazón y mis vísceras

Todo siente el contorno de la muerte


V

La armonía de mi espíritu de mi conciencia y mi realidad

está en otra parte

Ella, Berenice establece la idea de la ficción

Ficción y deseo una realidad aparte

La consumación del acto: la renuncia

Si sucediera sería la consumación poética

del alma y la armonía

para renunciar al efímero óptico

La idea de la piedad del deseo

A través del cristal desnudo de su cuerpo

La perfección del espíritu

La llanura vacía

La imperfección óptica

El espejismo

Es hermosa en el extremo de lo bello

Quizás la piedad nunca suceda

La idea de la ilusión

La virtud de la piedad : la ilusión

La virtud de mi espíritu: la ficción

La virtud de Berenice: el extremo de lo bello

La belleza y su secreto

Berenice: el secreto y lo oculto la piedad

Mi obsesión : su imperfección

El extremo de lo bello. la imperfección

La belleza del extremo: sus ojos

Categories: Roberto Luviano

De lo interior del deseo (II)

Sábado, 3 de Enero de 2009 Sin comentarios

II

Las leyes de tu cuerpo son regidas

por los peces celestes

Desnudos caíamos a la nada

En estado de lujuria

Deleitando al tacto desplegado

Con nuestra sal

El desborde de nuestro deseo

Era signo infinito

En el suspenso del aliento

Nos suspendimos alados

Enpiernados como los ángeles

Que resucitan en el interior

Las palomas se postraron ante el deseo

Y sucumbieron a la noche

Las mariposas cual monarcas

Reían libidinosas al tacto de la carne

A la penetración del alfiler

A la fragilidad del vuelo de la caída

La disecación del deseo

Te penetre arrogándome al infinito

A las espaldas del tiempo

Mi carne toco al mundo inmenso y profundo

En las caderas corpóreas del movimiento

Por tu desnudez de uva

Y tu gigantesca religiosamente deseada

Vestida por el deleite deliciosamente

Ahí en la entrega de lo posible

En las reglas tangibles de tu cuerpo

Berenice como la sugerencia que asedia lo luminoso

III

Bajo el dolor de lo imposible del deseo

Los locos se maquillan bajo la carne

Y mi fuerza fue cansada

Ante tu espíritu indomable

Me arrogue a la experiencia sin red de infiernos

Caí estrepitosamente en mis limites

Y las lágrimas limpiaron mi deseo

Para lo eterno de tu cuerpo

Y fui un grotesco maquillaje de dios

Una máscara de criatura del vació

Me arrogue a la nada infinita

Arropándome en tu sal siniestra

Y ahí me poseíste débil

Dramatizado

Me expongo ante la cicuta de la carne

Penetrándote gigantesca

Bajo la liturgia corpórea de lo posible

Te alzaste bajo el manto de la posesión

Victoriosa bajo la nada del placer

Te alzaste como los sonidos del mundo

Al interior del deseo sagrado que sangra cenizas

Te alzaste gigantesca sobre mi abismo

Y penetraron las lágrimas a los corderos

La locura entro a tu recinto

Recitando mi blasfemia de deseo

Te poseí con mis demonios hechos jirones

Que se ataron a tus faldas de satín

Bajo el resplandor de los peces

Bajo la carne de tu sabor desnudo

Así pasaron los deleites de los astros

Y nos nombro especie del deseo

Berenice como lo luminoso

Como la nada infinita del interior infinito

Categories: Roberto Luviano

De lo interior del deseo

Sábado, 3 de Enero de 2009 2 comentarios

I

Te mostraste gigantesca

como las especies del deseo

Tu carne sepulto mi carne perenne

Yo grotesco ante tu rito

Ante tu sexo de columnas litúrgicas

Ante el interior del deseo

La ópera se escuchaba a lo lejos

En el fondo de las viseras

El rastro de la sangre caliente olía

Como los tiempos de la memoria

Tus pies desnudos agotaban al aire

Y mi deseo poseyó tu imagen desnuda

Tus pechos ardientes poseyeron mis palabras

Y yo ante ti complejo ante tu estética

Ahí delante de la lujuria

Se nos revelo el interior del deseo

Que se niega así mismo

Como los locos en un manicomio con camisas blancas

Se nos revelo lo ardiente lo quemante el vació

Ahí delante del deseo nosotros

Las criaturas celestes de la composición del deseo

Tejo la telaraña de tu cuerpo

En mi telaraña epidérmica

Traspaso tus puertas de clítoris victorioso

Sumergido en la humedad sonora de lo desnudo

De lo interior de la guillotina del no deseo

Traspaso la nada metálica

Ahí postrados los amantes sin saberse

En el licor olorosos a vino y posesión

Encima de la mesa de lo religioso

Te mostraste gigantesca

Como Berenice como la esfinge que protege al desierto

Te mostraste gigantesca como fuego en el interior del deseo

Categories: Roberto Luviano

Viernes, 2 de Enero de 2009 Sin comentarios
Poema: ecuación polinómica. (julio, 2008)

Perfume

Viernes, 2 de Enero de 2009 Sin comentarios

Desde el oscuro polo de tu pelo
hasta las dos Italias de tus pies,
hueles a una parte lentamente rosa;
tus ojos saben cuál es ese olor,
lo mismo que tus poros y mi olfato
y tu espalda donde sueñan los pintores
una línea de sudor fosforescente;
tu boca también huele sólo a eso,
tus manos encendidas o templadas,
tus pechos plenilunios, pelimieles,
igual se han impregnado de ese aroma;
y qué digo de la cama donde mueres por desnuda,
y sus telas adheridas, prolongadas en tu cuerpo,
tu cuerpo ensimismado en tu perfume,
tu perfume alojado en cada parte tuya,
en tus dedos, tu lengua, tu nariz,
y tú sintetizada en tu perfume,
ajustada a tu íntima fragancia,
tu olor te multiplica,
tú completa hueles
a tu sexo.

Categories: Luis Flores

epílogo

Viernes, 2 de Enero de 2009 Sin comentarios

Ve y llora con tu madre si deseas.
Ve y encuentra tu consuelo entre sus brazos
pues ella tuvo la decencia de cargarte nueve meses.
Que recoja los pedazos de tu cuerpo y que los una,
que alguna vez, llena de paciencia, un rostro te otorgara.

¿Qué mereces para mí, sino la muerte?,
apacible te dirá, ebria como nunca de ceguera.
Quizá humedezca tu cabello con saliva.
Recordarás en su regazo la esperma blanca
el bagazo de la brama radiante y maquillada.

Quizá encuentres el remedio entre sus ojos,
las pupilas que decías, que gritabas insolente
haber robado al diablo mismo,
entre el delirio de tus llamas.

Acompáñame y verás
que las obras de tu vida son escombro.
Que no mereces ver por sobre de ti la tierra,
que honor en demasía resultará el vómito el estiércol
de los hombres que humillaste,
de los hombres que tú fuiste sin saberlo.

Categories: Fabián Rivera

la puerta

Viernes, 2 de Enero de 2009 Sin comentarios

/…hoy pinté la puerta color blanco
y el sol llega de frente, busca de frente
la mayor parte de mi cara
¿me quema?
¿quema tu amplia frente el arpón
de la mañana? ah flamígero pez,
estanque sin destellos a pesar de la ebria mano
que te arroba,
la camisa que el invierno ya renueva,
el anquilosado estreno de la palabra misma,
la palabra sinrazón que los idiotas se ponen en la boca
ah profetas de vendimia, como yo que lo fui,
pero que ahogo:
tengo duda quizá soy
algo más que poco menos que aquel clavo
que penetrar no puede la pared sobre la cual
envuelto en madrugadas me paseo:

/…por ello el sol ladra sobre
cada uno de mis poros,
ladra labrantíos de sudor
sobre mi evocado perfil, aquel de agosto
porque no queda mayor cosa que aquel clavo y el martillo
lejano vuelto a centímetros de luz, que no camino…/

Categories: Fabián Rivera

VI

Jueves, 1 de Enero de 2009 Sin comentarios

Quiero decir nochetequiero
ciudad y penumbras
como cuerpo es el mundo que se extingue
en la soledad del fuego

Quiero decir nochestrella/da
barniz natural preservando lentamente el poema
hoy disperso y reunido donde la luz entra como arco
ardiendo en el aire

(lar…gos… .Puntos. sus…pen…si…vos)

El tiempo en poemas se vacía (septiembre, 2008)

Categories: Fausto Carámbura