Óptica en ruinas I
I
Del beso carente
Mi espíritu está cansado
pretendo encontrar la fe que sostiene al deseo
Me importa su espíritu
Y la fe de su deseo
Ese instante en que se conjuga el cuerpo = ente de la pasión
Con la “fe santificada” = ente del espíritu
El espíritu consigo mismo
Ironía: habremos muerto mañana
El beso radiante de la muerte
Las comisuras de la puerta del espíritu
El beso radiante de la noche
La sed perfecta de lo terrible
Su yo hermoso
mi deseo carente
de piel y cuerpo
El horror de ser perfecto
Mis manos vacías y caducas
= punto del retorno
Religiosidad: su deseo depositado en mi espíritu
Habré de alcanzar la glorificación
de su infierno
El mal del beso
El veneno de su vocablo
el horror
La saliva terrorífica de su savia
Su sexo alcanzable
para los gnomos de mi fe
e inalcanzable para mi yo real y terrible
Dualidad:
Muerte continua
Ella desnuda en la desnudez de Dios
Temible cuerpo que ansía la gloria
con la sangre de mi sexo que se derrama
Posesión: su deseo y su gloria
II
De reversibilidad desnuda
para lo monstruoso
de lo terrible
Reversibilidad del deseo:
La dualidad del deseo una vez infinito
Carne glorificada
Hoy un deseo existente
en una parte imposible:
El cielo de sus puertas entrañables y la memoria
Seduzco sus piernas sus muslos
en la memoria
Hoy sé que soy ficción
Ilusión óptica y caída
Realidad ilusoria
Y gloria en la ficción
Sé que mi deseo está en alguna parte
Memoria irónica:
“Mi carne fue efímeramente deseada
Y mi espíritu glorificado en la muerte”
Levántate
con tu carne y piel
y ojos en las manos
sin sexo sin pies
en el camino que anduviste
Levántate
con las cenizas negras en el rojizo horizonte
“y tu deseo glorificado de muerte”
El sexo de su espíritu
Ironía de mi sexo
de mi posesión
Deseo narciso de ser petrificado
en sus entrañas
El saber que todo existió para el deseo
para tener su posesión
Todo quedo en el valle
En la cúspide terrible de la consumación
Reversibilidad del deseo
Consumación finita
Horror finito
La humedad de su deseo
Gigantesca horrible y bella
Dualidad de su monstruosidad:
“Se levantó y presenta la belleza del relámpago”
Su cuerpo reversible
a mi tacto sin yemas
Huella caduca de la cara del deseo
Su cuerpo finito
Su belleza y horror infinito
Su deseo en otra parte
Su monstruosidad
Mi deseo infinito
“Y se levantó desnuda su gloria
Monstruosamente desnuda”
Y la fe del deseo
Se mancillo con su infierno
Monstruosamente deseada
Resurrección terrible
Levántate y deseo
III
Del deseo de la contemplación
de la desnudez monstruosa:
Berenice
Mi deseo carente del placer
arrogante forma de estar
Estoy muerto y yazgo mi monstruosidad
Terrible y diurno
Mi sexo en angelus
Busca el bello y rojizo horizonte
Su deseo glorificado
Su terrible sexo de fuego
Monstruosidad =dualidad del sexo del espíritu
“y glorificado el camino
se levantó la muerte
purificando los cuerpos
y la carne tuvo la gloria del amanecer”
Ver su sexo desnudo
visión última
Sentir el sentido de su sexo
Y certificar la fe
La resurrección del deseo
La dualidad terrible
Monstruosamente desnuda
y la contemplación de la piedad:
el deseo del espíritu
ficción y resurrección del placer infinito
Contemplar el deseo
la enfermedad y la tinta
Soy la enfermedad monstruosa del placer
Enfermedad terrible
El horror perfecto de su belleza
IV
La conciencia de la negación:
Luviano
Llevo las cosas al extremo
Tengo que regresar al punto de partida
Llueve y la humedad hace su labor
Estoy en camino de la seducción
La caída es peligrosa
Doy a las cosas su extremo
Para sostener la mente y la conciencia
Nada de esto funciona
Aniquilo toda posibilidad
Entra la idea de la renuncia y del encuentro
Entre más renuncio más la deseo
El espíritu navega
Enfermo de muerte
El dolor de la renuncia:
Me duelen los huesos
Hace frío
Busco el encuentro
Mi conciencia de Berenice
Mi corazón y mis vísceras
Todo siente el contorno de la muerte
V
La armonía de mi espíritu de mi conciencia y mi realidad
está en otra parte
Ella, Berenice establece la idea de la ficción
Ficción y deseo una realidad aparte
La consumación del acto: la renuncia
Si sucediera sería la consumación poética
del alma y la armonía
para renunciar al efímero óptico
La idea de la piedad del deseo
A través del cristal desnudo de su cuerpo
La perfección del espíritu
La llanura vacía
La imperfección óptica
El espejismo
Es hermosa en el extremo de lo bello
Quizás la piedad nunca suceda
La idea de la ilusión
La virtud de la piedad : la ilusión
La virtud de mi espíritu: la ficción
La virtud de Berenice: el extremo de lo bello
La belleza y su secreto
Berenice: el secreto y lo oculto la piedad
Mi obsesión : su imperfección
El extremo de lo bello. la imperfección
La belleza del extremo: sus ojos
De lo interior del deseo (II)
II
Las leyes de tu cuerpo son regidas
por los peces celestes
Desnudos caíamos a la nada
En estado de lujuria
Deleitando al tacto desplegado
Con nuestra sal
El desborde de nuestro deseo
Era signo infinito
En el suspenso del aliento
Nos suspendimos alados
Enpiernados como los ángeles
Que resucitan en el interior
Las palomas se postraron ante el deseo
Y sucumbieron a la noche
Las mariposas cual monarcas
Reían libidinosas al tacto de la carne
A la penetración del alfiler
A la fragilidad del vuelo de la caída
La disecación del deseo
Te penetre arrogándome al infinito
A las espaldas del tiempo
Mi carne toco al mundo inmenso y profundo
En las caderas corpóreas del movimiento
Por tu desnudez de uva
Y tu gigantesca religiosamente deseada
Vestida por el deleite deliciosamente
Ahí en la entrega de lo posible
En las reglas tangibles de tu cuerpo
Berenice como la sugerencia que asedia lo luminoso
III
Bajo el dolor de lo imposible del deseo
Los locos se maquillan bajo la carne
Y mi fuerza fue cansada
Ante tu espíritu indomable
Me arrogue a la experiencia sin red de infiernos
Caí estrepitosamente en mis limites
Y las lágrimas limpiaron mi deseo
Para lo eterno de tu cuerpo
Y fui un grotesco maquillaje de dios
Una máscara de criatura del vació
Me arrogue a la nada infinita
Arropándome en tu sal siniestra
Y ahí me poseíste débil
Dramatizado
Me expongo ante la cicuta de la carne
Penetrándote gigantesca
Bajo la liturgia corpórea de lo posible
Te alzaste bajo el manto de la posesión
Victoriosa bajo la nada del placer
Te alzaste como los sonidos del mundo
Al interior del deseo sagrado que sangra cenizas
Te alzaste gigantesca sobre mi abismo
Y penetraron las lágrimas a los corderos
La locura entro a tu recinto
Recitando mi blasfemia de deseo
Te poseí con mis demonios hechos jirones
Que se ataron a tus faldas de satín
Bajo el resplandor de los peces
Bajo la carne de tu sabor desnudo
Así pasaron los deleites de los astros
Y nos nombro especie del deseo
Berenice como lo luminoso
Como la nada infinita del interior infinito
De lo interior del deseo
I
Te mostraste gigantesca
como las especies del deseo
Tu carne sepulto mi carne perenne
Yo grotesco ante tu rito
Ante tu sexo de columnas litúrgicas
Ante el interior del deseo
La ópera se escuchaba a lo lejos
En el fondo de las viseras
El rastro de la sangre caliente olía
Como los tiempos de la memoria
Tus pies desnudos agotaban al aire
Y mi deseo poseyó tu imagen desnuda
Tus pechos ardientes poseyeron mis palabras
Y yo ante ti complejo ante tu estética
Ahí delante de la lujuria
Se nos revelo el interior del deseo
Que se niega así mismo
Como los locos en un manicomio con camisas blancas
Se nos revelo lo ardiente lo quemante el vació
Ahí delante del deseo nosotros
Las criaturas celestes de la composición del deseo
Tejo la telaraña de tu cuerpo
En mi telaraña epidérmica
Traspaso tus puertas de clítoris victorioso
Sumergido en la humedad sonora de lo desnudo
De lo interior de la guillotina del no deseo
Traspaso la nada metálica
Ahí postrados los amantes sin saberse
En el licor olorosos a vino y posesión
Encima de la mesa de lo religioso
Te mostraste gigantesca
Como Berenice como la esfinge que protege al desierto
Te mostraste gigantesca como fuego en el interior del deseo

Perfume
Desde el oscuro polo de tu pelo
hasta las dos Italias de tus pies,
hueles a una parte rosa y tuya;
tus ojos saben cuál es ese olor,
lo mismo que tu cuello y mi olfato,
y tu espalda donde sueñan los pintores
una línea de sudor fosforescente,
y tu boca animada por gardenias,
tu boca también huele sólo a eso,
también la mutación de tu vestido
que se hace tu piel grácil y fructífera;
mis uñas que ya crecen en tus dedos,
tus dedos armoniosos y fragantes,
y tus pechos que tanto santifico
igual se han impregnado de ese aroma;
y el jabón por el que brillas y resbalas,
tu nariz que melifica a todo el aire,
tus aretes que han nacido de tus huesos,
y tus huesos también huelen a esa parte;
y qué digo de la cama en que te mueres por desnuda,
y sus telas que se adhieren y prolongan en tu cuerpo,
tu cuerpo que se estrecha febrilmente
se hace inmaterial y huelo tu alma,
tu alma que se amolda en esa parte,
y tú sintetizada en esa parte,
tú te ajustas a tu íntima fragancia,
al olor que siempre llevas por colonia,
tu olor te multiplica,
tú completa hueles
a tu sexo.
epílogo
Ve y llora con tu madre si deseas.
Ve y encuentra tu consuelo entre sus brazos
pues ella tuvo la decencia de cargarte nueve meses.
Que recoja los pedazos de tu cuerpo y que los una,
que alguna vez, llena de paciencia, un rostro te otorgara.
¿Qué mereces para mí, sino la muerte?,
apacible te dirá, ebria como nunca de ceguera.
Quizá humedezca tu cabello con saliva.
Recordarás en su regazo la esperma blanca
el bagazo de la brama radiante y maquillada.
Quizá encuentres el remedio entre sus ojos,
las pupilas que decías, que gritabas insolente
haber robado al diablo mismo,
entre el delirio de tus llamas.
Acompáñame y verás
que las obras de tu vida son escombro.
Que no mereces ver por sobre de ti la tierra,
que honor en demasía resultará el vómito el estiércol
de los hombres que humillaste,
de los hombres que tú fuiste sin saberlo.
la puerta
/…hoy pinté la puerta color blanco
y el sol llega de frente, busca de frente
la mayor parte de mi cara
¿me quema?
¿quema tu amplia frente el arpón
de la mañana? ah flamígero pez,
estanque sin destellos a pesar de la ebria mano
que te arroba,
la camisa que el invierno ya renueva,
el anquilosado estreno de la palabra misma,
la palabra sinrazón que los idiotas se ponen en la boca
ah profetas de vendimia, como yo que lo fui,
pero que ahogo:
tengo duda quizá soy
algo más que poco menos que aquel clavo
que penetrar no puede la pared sobre la cual
envuelto en madrugadas me paseo:
/…por ello el sol ladra sobre
cada uno de mis poros,
ladra labrantíos de sudor
sobre mi evocado perfil, aquel de agosto
porque no queda mayor cosa que aquel clavo y el martillo
lejano vuelto a centímetros de luz, que no camino…/
más solo que la soledad
más socavado que el vacío
de tanto escarbar con la mirada
con las rodillas flexionadas
esperando sentado en la acera
afuera de un luminoso bar
vivo el sueño de mi infancia
son las doce
los compañeros de trabajo no se asoman
levanto mi cristal
y no sé si soy un guerrero empuñando la espada
o Dionisios alzando su copa
y me digo FELIZ ENGAÑO
FELIZ DAÑO NUEVO
penumbrar es ceder el pulso vital
transfigurarse sombra
aniquilar la memoria
estar de luto por todo
y de sí mismo
[el ronroneo de la madrugada
se estampa en la ventana]
Saberse inadmisible
extemporáneo
extranjero de los propios deseos
Es esto
lo otro
el infinito
Inesperado el fanal blanco en la habitación
encaja el filo con firmeza¨
[es sabido] uno muere numérico
exponencialmente
VI
Quiero decir nochetequiero
ciudad y penumbras
como cuerpo es el mundo que se extingue
en la soledad del fuego
Quiero decir nochestrella/da
barniz natural preservando lentamente el poema
hoy disperso y reunido donde la luz entra como arco
ardiendo en el aire
(lar…gos… .Puntos. sus…pen…si…vos)
El tiempo en poemas se vacía (septiembre, 2008)


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