Niger Madrigal

Anuncian ganador del Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2010

Niger Madrigal con la obra “El cuerpo sitiado”

El Gobierno del Estado de Chiapas, a través del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes, dio a conocer al ganador del “Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2010”, Niger Figueroa originario de la ciudad de Cárdenas, Tabasco. El jurado calificador estuvo integrado por los maestros Ramón Iván Suárez, Javier España y Reyna Barrera quienes de acuerdo con lo establecido en la convocatoria decidieron otorgar el premio a la obra poética “El cuerpo sitiado”, amparado bajo el seudónimo “Sol Negro”.

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INFIERNO

Domingo, 16 de Agosto de 2009 Sin comentarios

 

Si pudiera sacarme al sol de los temores,

destrozar las canciones en mis labios,

en la caverna esconder la luz de mis ojos,

mis armas, mi cabeza, todo el hundimiento

bajo la cuidad de los sueños,

para convalecer, para que llore yo

y en mi materia gris no haya mas que abandono.

 

Enloquecer, remediarse el futuro, saber cómo, cuándo,

tener consciencia de lo imaginado y lo visto,

de lo deseado y lo robado,

y sobretodo, saber el perfume de espantos.

 

¿Cómo, cuándo?

 

Después de todo, el infierno es otra persona.

Categories: Jenny Levine

Mapa poético de México

Viernes, 14 de Agosto de 2009 Sin comentarios

Hace unos días llegó a la redacción de Vozquemadura una compilación literaria realizada por Adán Echeverría (Yucatán, 1975) y Armando Pacheco (México, 1980), editada bajo el sello de Ediciones Zur en colaboración con el grupo Catarsis literaria “El Drenaje”. El trabajo consta de nueve volúmenes, divididos por estados y por fecha de nacimiento. Cada volumen apunta, individualmente, a la diversidad de sus autores. Con el nombre de Mapa poético de México, ambos autores coinciden en que el principal objetivo de esta publicación es compartir y divulgar la poesía de la república mexicana, así como reunir una muestra “representativa” de la poesía escrita por autores nacidos en las diversas latitudes del suelo mexicano, para que cada lector pueda encontrar su propia razón para reunir aún más (poesía).

El Mapa poético de México tiene como criterio principal ordenar a los autores desde una simplicidad: su lugar y fecha de nacimiento. No se detiene a pensar en ordenar el trabajo de los autores por inventos retóricos de connotación de sentimientos, automatismo ni imágenes de la naturaleza, tampoco por medio de expresiones del subconsciente que no aclaran nada y si causan cierta risa involuntaria; no intentamos categorizar como poemas pertenecientes a estratos adánicos, o metalingüísticos, no, nada de eso. Se pretende ordenarlos por su lugar y año de nacimiento. (1) Es por ello que tuvo que ponerse límites únicamente con el afán de que el documento no se extendiera hacia el infinito; límites que se estipularon como requisitos: Nacidos entre 1960 y 1989, esto porque la generación del 50 ha sido más estudiada y reconocida.

Vozquemadura, revista de poesía alternativa, comparte con ambos escritores el ideal de difusión que buscan a través de este trabajo. Si de algo ha adolecido la creación literaria, es de la escasa promoción de sus obras y valores.

Así pues, Vozquemadura se ha dado a la tarea de realizar, a partir del Mapa Poético una propia recopilación del trabajo publicado, y a lo largo de su recorrido (de la propia lectura) se presentará parte del compilado poético del que hablamos.

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Categories: Administración

Viernes, 14 de Agosto de 2009 2 comentarios

Cuerpo desnudo
filamento insondable del enigma
T
o
d
o

excepto el corazón del hombre
es una casa atrapada en despedidas

Categories: Álvaro Ortega

Estación Paranoia

Domingo, 9 de Agosto de 2009 Sin comentarios

¿Puede usted salvar su alma? Así se titulaba el libro de lecturas  de mujer, en movimientos extraños y sentada frente a mí. Mirar por la ventana, y el tren se va, divisar al hombre y su teléfono, la voz anunciando su estación, gentío que no se pierde de vista y no se ve con disimulo, todo parece curioso e intrigante, cualquier inclinación es decisoria, contemplaciones fijas, en multihorizontes imaginarios, el día me parece gris y verde musgo, muchos bajaron en la anti estación, sigue su avance entre prados y casas estáticas, desplomadas en suspiros, sigue avanzando entre reclamos, palabras, pensamientos, voces ajenas, y las casas palacios de cartón, entre el reflejo de la ventana y los rieles de mármol.

Alguien miró su reloj desvanecerse, solo vi los rastros de segundos agonizando en el piso, la calma y el silencio los trasladó a otro mundo, anaranjado, acido, completo de tentativas y habilidades sin vacaciones.

Autos rojos por renovar en un ir venir de consonancias y ojos cerrados en la luz, ojos bien abiertos en las sombras, vuela,  se eleva, el tren entre ríos y piedras silenciosas adornadas de pisadas mal traídas, nadie dijo nada, sólo se miraron aseverando lugares en un ir constante y desafiante, el silencio implacable asomó su inalterable estación. !Momento! ¿Alguien habló? O son voces nieve que vegetan en mis oídos, o es la música que me persigue en mi incansable discutir. Sonsonetes entre los arboles, ellos me manifiestan desde mi ventana, Silencio!! ¿Alguien grita? Lo sentí entre las tantas miradas, alguien más grita junto a mí y mi afonía, solo grita, no es tu estación, y yo grito no es este mi paraíso. Sin preocupación  aquí los sauces lloriquean mientras el tren apura su desplazar, ¿tienes un plan? ¿Donde ir? y  las voces me enmudecieron, quise bajar, ¿lo viste?, vi lo que no soñaban en sus perspectivas bien obstruidas, vi lo que viven en sus carteras bien sujetas, quien es el que grita en mi cruz. Afanado tiempo pasa si destellos, me han susurrado mi estación, no apareció, me duele, mis oídos se trisan, y el susurro no se hace claro, no apareció más.

La estación del sol se parece más a la luna, ilumina huesos y caretas que buscan resguardos a la suerte, dejé entrar las voces en mi cruz, levantándome buscando mi salida, puertas eternas transitando en contra de mi dirección, jugando a descolocarme y distraerme, no se cual elegir, ¿cual eliges tu?, ya no, encontré la salida, miradas me penetran, me ultrajan, embarazo de sensaciones, las voces se enredan entre la multitud, el ruido del tren se hace casi inconfundible, recuerdo algo extraño, mi estomago se comprime mis piernas se escurren, el libro salvación de mujer  en movimientos se parte en mil ante mi, y veo su redención hecha pedazos, y veo su perfil desfigurarse frente a la ventana, veo su pelo color miel ser cenizas, y veo a las personas riendo mientras llora, no voy angustiar, prometo, no me dejen voces, mías, si mías, no dejen mi cruz indefensa, no dejen de estremecer mis oídos cansados, de días grises verde musgo, entre estación y estación, ante abortos de embarazos perspicaces de contemplaciones, mal vistas y voces ajenas que se pierden entre los respiros, de ojos bien tupidos y manos bien prensadas, la señal anuncia mi estación, “Estación paranoia”, el viento y ciento de direcciones me apalean al salir, el tren ha partido, sin consecuencias aun, consigo su  momento.

Categories: Karen Rosentreter

Entre Árboles y Niebla

Domingo, 9 de Agosto de 2009 Sin comentarios


Esa mañana desperté inquieta, me levanté de la cama apresurada, ansiosa, mis manos parecían moverse como si tuvieran vida propia. Entre mis viajes por toda la pieza, por aquí, por allá, me detuve un instante a mirar por la ventana, el cielo estaba gris y no había ni un rastro de color en la ciudad, unas extrañas nubes blancas se aparecían de vez en cuando, no sé si fue intuición o algo querías decirme.

Me vestí tan rápido como pude, hasta olvidé que este era un día más sin diligencias, sin compromisos, un día más de sentarme a maldecir y odiar mi falta de iniciativa, y mis días infinitos sin suerte, mis días infinitos sin ti.

Extrañamente esta vez mi habitación estaba sin llave, así que salí del edificio y tomé el primer bus con dirección a no sé dónde. La gente subía y bajaba mal gestada,  indiferente, sin derecho a tregua por un asiento, y el conductor reflejaba en su rostro una amargura eterna, como si hubiese nacido para vivir el martirio de su trabajo todos los días. En fin, todo me parecía patético y desalentador, sin embargo me senté y comencé a disfrutar del paisaje: las personas impacientes en los paraderos, los niños con las narices frías, y a vista y paciencia de los que se apresuran por llegar a algún lugar a protegerse del frío, los perros acicalados en las esquinas, muchos de ellos jugando verdaderos roles segundarios en cada escena de la ciudad, y las parejas… ahí están, con sus infinitos intentos por separarse y despedirse de una vez. Eso me conmovía, me hacia pensar en lo distante que estabas,  pensar en cómo eras, tus gestos, tu risa ,tus ojos bañados de melancolía y timidez  me hacian pensar en tu sorpresiva e injusta manera de alejarte para siempre.

La angustia me tomó por sorpresa, por un instante me sentí ajena a todo, me levanté abruptamente del asiento, insistí en bajarme. Algo entre dientes murmuró el conductor y por fin accedió a abrir la puerta.

Que frío que hacía y un viento tenebroso corría por mis pies, no sabia dónde estaba, y … comencé a caminar, las calles estaban vacías y oscuras, por un momento sentí pavor, mi cuerpo temblaba, y era como si todos los ruidos de la ciudad confabulaban en mi contra para derrotarme.

Ya no bastó con caminar apresurada y sin darme cuenta estaba corriendo, me preguntaba cuándo aparecerían los árboles, dónde estaban esos árboles, los árboles del parque cerca de mi casa, ésos que me protegían cuando era niña. Fueron muchas las veces que se transformaron en mis inmensas murallas de acero, donde los gritos y los platos rotos no llegaban hasta mí, dónde estaban para cuidarme esta vez.

El cuerpo no pudo más, dejé de correr, caí al suelo, estaba sucio, repulsivo, lleno de grietas, quería levantarme, no deseaba estar lejos de casa, cuando del cielo fueron millones las hojas que comenzaron a caer, hojas cayendo en medio de la ciudad,  creí que sólo yo  podía verlas, y peor aún, sentirlas, me rozaban la piel, se clavaban en  mí, llegaban a mi conciencia. Ahí estaba, cubierta por un millón de hojas fugaces cayendo de lo más alto de la crueldad de mis propios recuerdos fantasmas, de lo más alto de mis propios tiempos, de mis propios días, estaba sola por fin pero con esas gélidas y transparentes hojas rozándome.

Aun permanecía en el suelo, comenzaba a convulsionar, mi pecho parecía vacio y se   secaba lentamente, esas malditas hojas se habían llevado mi aire, mi aliento, tu recuerdo, mi llanto seco…mis ganas de buscarte en alguien más ¿de donde provienen estas infinitas hojas si aquí no hay árboles? pregunté. Unos hombres me tomaron sin contestar, había una avasalladora luz roja parpadeante  por todo el lugar, no me dejaba abrir los ojos y era como una gran dama vestida de rojo que venía a  envolverme  con su vestido.

Y aquí estoy, en esta sala blanca y con extrañas ataduras y agujas clavadas a mi cuerpo, sólo puedo divisar a mi madre pasearse por el lugar a lo lejos, desesperada, enfurecida, rezando, llorando… y a miínada me conmueve, porque se que habrá un próximo encuentro, porque sé que podré alcanzarte, y buscarte otra vez en un millón de hojas fugaces, porque esta vez, la dama vestida de rojo no me llevara, porque este sentimiento persiste, porque me ocultaré un tiempo más entre los árboles y la niebla , y cuando llegue el momento, acudiré hasta ti, y por fin estas infinitas hojas dejaran de caer.

Categories: Karen Rosentreter

Homenaje a Rosario Castellanos

Viernes, 7 de Agosto de 2009 Sin comentarios
Homenaje a Rosario Castellanos

El día de mañana, viernes 7 de agosto, se realizará un homenaje a la poeta y escritora mexicana Rosario Castellanos (1925-1974), a 35 años de su fallecimiento.
La cita es en la colonia 24 de Junio, atrás de la iglesia de La Misericordia, a las 8 de la mañana. No falten.

Categories: Administración

Jueves, 6 de Agosto de 2009 Sin comentarios

si por lo menos
a veces
pudiera entrar cabizbajo
bajo tu sombra
dulce niña
el mar como el ansia más plena
se desbordaría en mí
y el sollozo de tu nombre
mujer
cabría en todo el amargo sacrificio
de la cuerda floja al reventar
porque esta fluidez convulsa
de tenerlo todo
pierde su contacto
al mirar tu emblema
-el hábito
el polvo
y su ceniza-

Categories: Álvaro Ortega

Retorno

Martes, 4 de Agosto de 2009 1 comentario

La arena entre mis dedos,
cada grano que resbala
como un río, elevado surtidor
desciende, paulatino
revelando cada planta sumergida
cada huella.

La sombra es el hogar propicio de mi aire.

La luz, su prematura geografía,
describe el ansia que me colma,
los confines que no me pertenecen;
estos brazos doloridos
están por arribar
a la batalla más siniestra,
el hambre y el sudor,
tus poros infinitos
el crepúsculo       el aullido
el espejo yugular al que me entrego,
                                                       fatigado.

Categories: Fabián Rivera

El alacrán

Martes, 4 de Agosto de 2009 Sin comentarios

Por la boca muere el pez
y los idiotas que no escuchan.
Recuerdo a los amigos del Zodiaco
mis amigos que buscaban incesantes
el placer en los periódicos del pueblo,
los que grises me decían
esta hembra te conviene
es para vos y sólo cuesta 30 varos
con la lengua te motiva
y suelta dos palenques por la noche:
ella sin buscarlo era terrible
y los amigos del Zodiaco
aquellos grises me decían
éntrale al negocio te conviene
no sale tan caro
eres escorpión
y ella tu alacrana

el alacrán el alacrán
el alacrán te va a picar

Categories: Fabián Rivera

Estilete

Lunes, 3 de Agosto de 2009 2 comentarios

Habría que afinar a diario el estilete
más sabor para quien cumple la tarea
sobre el cuerpo de una hembra dispuesta
y sudorosa al rudo tacto del oficio.

Habría afinar a diario las entrañas
y la carne con el frío matinal y con el fuego
y mantener ambas pupilas replegadas
con la lengua: gasta con prudencia

la saliva, oh poeta, colma tus ojos
con el hambre de la vida,
colma tus manos con el fruto
de tus brazos, del laurel y del almendro,

el amplio surtidor que ignora cómo el tiempo pasa
que no logra acallar este deseo de seguir sobre la marcha
aunque las piernas no respondan, aunque las manos
y la boca reconozcan como suyos el color del polvo,
el agrio sabor de la derrota sobre el cuerpo
de la hembra que no existe,

el hambre indefinida de su anhelo.

Categories: Fabián Rivera