Notas sobre la poética de Octavio Paz.

Jueves, 24 de Julio de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios
Octavio Paz

Blanco
(Fragmento)

[…]

Caes de tu cuerpo a tu sombra no allá sino en mis ojos
en un caer inmóvil de cascada cielo y suelo se juntan
caes de tu sombra a tu nombre intocable horizonte

te precipitas en tus semejanzas yo soy tu lejanía
caes de tu nombre a tu cuerpo el más allá de la mirada
en un presente que no acaba las imaginaciones de la arena
caes en tu comienzo las disipadas fábulas del viento
derramada en mi cuerpo yo soy la estela de tus erosiones
tú te repartes como el lenguaje espacio dios descuartizado
tu me repartes en tus partes altar el pensamiento el cuchillo
vientre teatro de la sangre eje de los solsticios
yedra arbórea lengua tizón de frescura el firmamento es macho y hembra
temblor de tierra de tu grupa testigos los testículos solares
lluvia de tus talones en mi espalda falo el pensar y vulva la palabra
ojo jaguar en espesura de pestañas espacio es cuerpo signo pensamiento
la hendidura encarnada en la maleza siempre dos sílabas enamoradas
los labios negros de la profetisa A d i v i n a n z a
entera en cada parte te repartes las espirales transfiguraciones
tu cuerpo son los cuerpos del instante es cuerpo el tiempo del mundo
pensado soñado encarnado visto tocado devanecido

Contemplada por mis oídos horizonte de música tendida
olida por mis ojos puente colgante del color al aroma
acariciada por mi olfato olor denudez en las manos del aire
oída por mi lengua cántico de los sabores
comida por mi tacto festín de niebla

habitar tu nombre despoblar tu cuerpo
caer en un grito contigo casa del viento

[…]

Tomado de Lo mejor de Octavio Paz. El fuego de cada día. Selección, prólogo y notas del autor. Seix Barral, 1989. *

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Sergio Loo

(Ciudad de México, 1982). Es autor de los libros Claveles automáticos (2006) y de Sus brazos labios en mi boca rodando (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2007)

Notas sobre Blanco

(Perspectivas de ensamblaje)

a) Si se lee de arriba a abajo el silencio gráfico, el silencio rodea y desampara la palabra queda ajena a su engranaje: disección del delnguaje: multiplicidad: caída sobre blanco.

b) Si se lee sólo la columna derecha siniestra trata de un claro (difuminado) peregrinaje a la semilla del árbol de los nombres de la máscara: la distancia:la parábola del significante:

esto es lo que no es lo que veo

no es lo que digo no

lo que pienso no que es escucho es (no) lo que escribo

lo que pienso no percibo no veo lo que pienso en lo que digo no

pienso en

que es no

lo que anuncio el sí el no

la disyunción: lo escrito

c) si se lee desde la primera persona del Octavio Paz no tiene centro ni cuerpo ni cara ni alma. Si se busca su cuerpo en el río de cuerpos donde veo lo que escucho lo que siento. Si desde la perspectiva de la eliminación del Yo. Si desde la suposición que su cuerpo dejara su sombra dejara huella dejara su rastro dejara su rastro o polución.

d) Si se lee un verso si un verso no y en la reconstrucción de elementos del lector traza un centro abierto a los cinco sentidos cardinales: verano, rojo amarillo, otoño azul y verde invierno. Si el embone libre de elementos forma esquivo el mensaje. Si la (de) construcción es el mensaje. Si la reunión de elementos forman el círculo cromático y el círculo echara a girar, entonces, los sentidos (origen de las dudas) se disiparían junto con la voz y la reunión de colores luz daría un sólo tono: blanco.

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Dalí Corona

(Ciudad de México, 1983). Es autor del libro Voltario (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2007). Se encuentra incluído en el Anuario de poesía mexicana 2006.

Aproximación al Blanco

Me parece que no hay más que terrible que intentar explicarse un poema; considero que lo poético es quizá una de las materias más indefinibles, por ello resulta relativamente más fácil para nosotros, poetas jóvenes, escribir poesía. La naturalidad con que enfrentamos un poema, nos ayuda a, si se está leyendo, poder entender bajo qué términos está escrito y, si se está escribiendo, a formular las preguntas correctas: aquellas que son ineludibles. El poema Blanco de Octavio Paz, es justamente eso: un poema con preguntas ineludibles. Puede leerse bajo lecturas distintas: 1) comoun sólo texto. 2) fragmentado y considerando cada uno de los fragmentos como un poema aparte con su respectiva función estética y, 3) en un caso más profundo tomando en cuenta el espacio de la hoja. “lo Blanco” como un elemento más del campo de ejercicio. Me parece que esta última forma de abordar el poema sería la mejor: considerar a la hoja como un espacio en que el poema fluye, en el que convergen distintos signos con su respectivo cauce, aydaría a comprender sobre qué es de lo que se habla, sino a poder vislumbrar su intencionalidad.

Esta disposición de los versos, pienso, es el resultado de la experiencia y el conocimiento. Lo que para algunos (si actualmente se presentara un trabajo así de experimental o surrealista) podría ser tomado como un falso arriesgue, en Blanco de Paz resulta una maravilla y no un acto de adorno. Así pues propondría acercarnos con ojos nuevos a este poema, adentrarnos en su “oleaje de sílabas húmedas” y cuestionarnos la intención de su lenguaje.

Por supuesto que ponernos ameditar sobre la intencionalidad del poema de Paz en estos tiempos en que casi nada concluye, mucho menos en la poesía ayudaría a encontrar formas más cercanas para entender la construcción de un poema; y nos que es no lo hayamos comprendido, sólo que me parece que de vez en cuando perdemosde vista el objetivo principal de este oficio: la dispersión de la poesía en mil formas que confluyen; que se tocan, que construyen un mundo irrepetible.

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Óscar David López

(Monterrey, Nuevo León, 1982). Es autor de los libros Nostalgia del lodo/La nostalie de la boue (2005) y de Gangbang (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2007)

Concordia milticolor.

Se dice que una advertencia posibilita la disposición del golpe. El espacio fluye, engendra un texto, lo disipa, no reconoce los caracteres que lo forman hasta que ocurre el efecto espejo: sensación de claridad sobre la armonía de los dados lanzados en la simiente. Ahora que hablar es sinónimo de conocimiento: yo debo confesarme ánima, bengala de fauces abiertas contra el experimento. Mañana releeré Blanco y de repente yo seré el interlineado, la falsa vida que hasta ese instante llevaba la mujer que la ciencia condena estéril con tal de no pronunciar “hermafrodita”, “testículos por ovarios”, “jeroglíficos pulidos hasta el hueso”.

Blanco porque ancestralmente la genealogía marca que rojo, azul y verde engendran cian, magenta y amarillo. RGB, explica el modelo rabioso sobre su triángulo sexual. Mujer tendida. Hombre inmovil. Falo el pensar y vulva la palabra, escucho a través de una adivinanza desde mi posición de lengua. No se tratará de síntesis sino de engendrar desarrollo. Cuando la mujer escuchó la teoría sobre su cuerpo no prefirió amanecer dentro de un mono, enamorada del resplandor del género y su goce, antes que el vecino fuera una multitud de pasos sobre su techo. La ciencia se explicó que no tendría hijos porque no podría vivir una sexualidad con plenitud.

Anoche la mujer releía, con Blanco abierto entre las piernas, su cuerpo compuesto por varias lecturas, a saber: ella, él, ello. Desde el comienzo como ficción total, se destinaba al canto sobre su propia construcción. La mujer constituía el símbolo lunar. Artificial, sentenciaba. La irrealidad de lo mirado en el presente espejo, da realidad a la mirada. La mujer golpeará, su reflejo antes que la esencia sea consumida por la maleza del color: ella en el firmamento es macho y hembra.

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Julio César Toledo

(Chicontepec, Veracruz, 1977). Es autor de loslibros Del silencio (2003) y de Quicio (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2007).

Encarar Blanco

Oigo. No leo, veo un fragmento de Blanco Me encara primero la progresión del texto, con su estar en este tiempo tan presente: la poesía se siente en el espacio que ha dejado en su tránsito hacia aquí, es el hueco vacío entre lo que fue y lo qué es ahora y dónde está. Este difícil poema es todos los poemas: idea tántrica: Blanco tuvo siempre la vocación de ser múltiplo y residuo, por eso aspira a ser todas las palabras sabiéndose finito. Alardea de su condición de la palabra que aspira a ser silencio significante. Consecuencia y origen: Blanco es la mezcla de todos los sonidos; consecución de los sonidos que dejan la forma de poema y alcanzan cierta luz mediante el golpe, y es ( sin dejar de ser semántica) grado cero del pensamiento. Es un fragmento de Blanco y es la historia de la poesía que como mandala integra vértices en un sólo espacio, que es espacio sólo en su condición de transitable.

En caja en el presente sólo por dudar de sí mismo y tratar de ser génesis.

Idea tántrica: el poema inaugura una tradición para sí mismo negándose.

Lo veo y lo oigo y parece bajar como espiral por mi columna. Sigo convencido de que encaja en el presente porque se ha movido. Se siente su andar cuando se encara, palabras dispuestas para significar rápidamente. Palabra pura, no por inmaculada sino por concervar su sentido: multiplicidad de sentidos, incluyendo aquél metafísico y profundo sentido del silencio.

Este fragmento me inquieta; hay que verlo, oirlo, no leerlo sino encararlo.

Suspenso en sí mismo recorre el significado hasta ponerlo a uno a medias, tiene uno que salirse de los límites y hallarse en medio del poema, empezar por la mitad que es el principio. Idea tántrica: en medio siempre es el fin, y en ese silencio anterior a la palbra está siempre contenido el silencio final, el blanco al que se aspira en la poesía. **

* PAZ, Octavio. Blanco. En: Tierra Adentro. Abril-Mayo, 2008, no. 151, p. 32.

** LOO, Sergio. CORONA, Dalí. LÓPEZ, Oscar David. TOLEDO, Julio César. Cuarteto para acercarse a Octavio Paz. En: Tierra Adentro. Abril-Mayo, 2008, no. 151, p. 22-25.

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