Aguascalientes
Del silencio hacia la luz:
Mapa poético de México
Poetas nacidos en el periódo 1960 – 1989
Vol I
Aguascalientes.
11 autores.
Aguascalientes es una coordenada vital en el panorama poético del país. Sin embargo cuenta con una modesta, aunque constante, tradición de antologías de poesía; los autores locales han sido compilados en iniciativas personales, como la de Ezequiel Estrada, en propuestas de editoriales independientes, como El surco y la palabra, y, recientemente, en ediciones institucionales como las realizadas por la Universidad Autónoma o el Instituto Cultural. Y aunque como en cualquier antología, en las anteriores existen ausencias evidentes, no se puede decir que las exclusiones hayan ocurrido de manera deliberada, ni mucho menos que sean la justificación para realizar una nueva compilación local.
Ahora bien, si se quisiera hacer un compendio que reflejara el trabajo de los poetas de las generaciones de los 1969 a 1989, esta antología sería apenas un boceto, pues la agrupación que atiende al lugar de nacimiento nos resta activas voces, por ejemplo las de Alejandra Martínez, Claudia Santa-Ana o Fabián Muñoz. Cosa extraña que con este criterio hayan listado a un español (¿se necesitaría en una antología de poetas mexicanos un apartado para extranjeros?), aunque desde luego está por mérito propio. Además, los requisitos de selección que debían cumplir los antologados son severos para los autores, especialmente para los más jóvenes o los que van comenzando, ya que no alcanzan a cubrirlos a pesar de tener una obra digna de tomarse en cuenta.
Hay algunas circunstancias adicionales que deberían ser tomadas en cuenta para contextualizar el trabajo poético que aquí se realiza. Varios autores dan a conocer sus textos en Tierra Baldía, la revista de la Universidad Autónoma o en Ananke, publicaciones que no están en el registro del SIC. El premio Salvador Gallardo Dávalos hace tiempo que no es obtenido por un poeta local. Ni qué decir del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, que además se encuentra ahora en un trance difícil. Aun así existen iniciativas que favorecen e impulsan el quehacer poético, como el reciente premio de poesía convocado por la Universidad Autónoma, o las recientes ediciones de Primer Libro del Instituto Cultural, así como el resurgimiento de los talleres literarios.
¿Qué puede esperarse de esta antología? Eliminando los problemas mencionados, supongo que lo que legítimamente puede pedírsele es que sea una primera referencia para conocer los nombres de quienes están trabajando. Es un buen acercamiento para conocer a otros poetas, porque buscando más sobre el trabajo de Santos y Ruiz Esparza puede llegar a conocerse a Fabián Muñoz y a Jorge Villalobos; buscando más de Rodolfo Meza puede conocerse a Ía Navarro o Paloma Mora; a través de otros se llegará a Liliana Ramírez, Karla Ortiz o a Circe Vela.
Por otra parte, es visible en esta compilación, si no las influencias y poéticas, sí cierta temática común. La oscuridad que habita en cada verso, la desesperanza del poeta, van desde los textos de Benjamín Valdivia, hasta los del poeta más joven; reina una atmósfera que une a los autores, una atmósfera que sobrevive a estilos y tonos muy distintos, donde se refleja un estado de escepticismo y un dejo de renuncia. Esto, quizá, dé una idea de lo que se escribe en Aguascalientes, que probablemente no resaltaría de no tenerlos aquí reunidos.
Además, esta antología es importante para los poetas reunidos, pues ha sido poca su relación con el resto de la república. Sucede que a los poetas de Aguascalientes no se les suele incluir en espacios de publicación nacional, a no ser por su propia promoción personal. Si bien, como decía en un principio, no ha habido problemas de exclusión intencional en las antologías, la contraparte es que no se puede promocionar a un grupo, pues, de hecho, no han existido “grupos privilegiados” o “mafias” en las que por lo menos se llegara a conocer el trabajo de esos pocos que la integraran.
Aquí ha imperado el esfuerzo único, individual, cada quien su batalla. Todos los autores aquí mencionados se conocen entre sí, y por lo menos hay un reconocimiento básico de que el otro está trabajando; no tal vez el reconocimiento a la calidad, pero por lo menos a la constancia, a la permanencia.
Los nacidos en la década de los sesenta son los más fuertes exponentes de la poesía en el estado. Han trabajado constantemente y su trabajo es amplio y reconocido. Cuando se pregunta por los poetas vigentes de Aguascalientes, son sus nombres los que siempre se mencionan. Ellos son producto de los primeros talleres literarios, de los primeros espacios reales de publicación, ellos tomaron los frutos que sembraron los de generaciones anteriores. Un esfuerzo que se ha perdido para los más jóvenes durante largo tiempo, aunque ahora se intenta reconstruir.
La poesía de estos autores está muy definida por el estilo de cada uno, se podría decir que avanzan por caminos seguros por conocidos, donde se trata de explotar lo que aparentemente le ha funcionado a cada uno. Hay poco espacio para la experimentación —aunque tal vez Rubén Chávez ha hecho del experimento la clave de su trabajo—, no obstante hay quien lo hace trabajando otros géneros —como Benjamín Valdivia, Salvador Gallardo y Juan Pablo de Ávila—, o en la temática de sus poemas —Juan Carlos Quiroz.
La generación de los setenta puede ser encontrada en varias antologías locales, pero fue poca la participación en ésta. La causa aparente es que varios escritores de esta generación se fueron a otros lugares y tienen poca relación ya sea con el estado o con el medio literario, por lo que igualmente no atendieron a la convocatoria y muchos otros han dejado de escribir.
Sí existe una notable diferencia en relación con los antologados en otros estados: la ausencia de poetas nacidos en los años ochenta. ¿No ha habido oportunidad real para los nacidos en esta generación para publicar o cumplir con los criterios de esta antología? ¿O tal vez este vacío sea reflejo de un momento de crisis que existió en Aguascalientes en cuanto a talleres literarios?
Por eso, aunque están trabajando, faltan nombres como Liliana Muñoz, Yadira Cuéllar, Nancy García Gallegos o Ilse Díaz. Quienes hubieran podido reunir los requisitos para esta antología, no atendieron a la convocatoria. ¿Apatía?, ¿automarginación?
Curiosamente, donde más diversidad existe es precisamente en esta generación, pero se necesitará un poco más de tiempo para poder verla con mayor claridad.
Arlette Luévano..
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CHÁVEZ RUIZ ESPARZA, RUBÉN, (1967).
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ASÍ DESPIERTO
Así despierto. A solas, ante el rostro del páramo, una fuente de sombras del mezquita. Hablo a ciegas y yo mismo soy la noche desprendida que me responde.Las alindas crepitan su giranoche, alas de humo y canto de rescoldos. En andas sobre el rostro, se arma de espinas la máscara alegre, la que oficia con doblelengua esta fiesta de dolor, la del silencio. Ojos en préstamo los olores nos llevan de la mano al huerto. Así busco a mi enemigo, el que ya no tiene cama nisueño, el comido por el hambre, el corazón oculto. Salta por la ventana, y se arremolina como un sediento, como una palabra triste, como el hueco siempre apunto de llenarse de la espera. ¿A flor de hueso la calavera? ¿Hasta repulir el blanco de los ojos? ¿Hasta la culpa gritante, la del espejo? Adentro,dominación y vértigo del alba. Adentro, casa anudada al desamparo, lugar abierto. Sin amargura, humillados, contrario y uno emprendemos la respiración, latregua furiosa, la oscura claridad de mirarse en quien nos mira.
Tomado de Poetas de Tierra Adentro II. (FETA, 1994).
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VENERO
Como el venero del adiós fluye sonámbulo, arremetido,
el vendaval de las aldabas ya sin puerta,
el llamado insistente de distancia
ya maduro por los siglos de sequía,
ya con el pañuelo imposible de usarse nuevamente.
Como oculto bajo el ocre de las llamas
la pelea indivisa del abrazo.
Como si no viento, sí noviembre,
consumación por agua le arde el rostro.
Tomado de El manantial latente (2002).
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DE ÁVILA, JUAN PABLO, (1963)
ELLOS
Subvertir la sinrazón
no puede ser delito.
Jaime Augusto Shelley
Sobrevivir la sin razón
No es delito Shelley.
Subvertir la sinrazón
Es delito Shelley
Es delito.
El más grave
El más apartoso
Los malos tienen apergollada
La razón
¿Qué quienes son ellos?
De que hay malos hay malos
Todo lo demás es novela negra.
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ME VOY DE TUS OJOS
Me voy de tus ventanas
Del aliento penetrante en las paredes
De tus huellas
De tus pies descalzos en el parquet
Me voy de tus besos
Que flotan en todos los cuartos
Me voy de tus miradas a la lluvia
Del gato en la chimenea del frente
La tarde La suave densidad de la cocina
Me voy de tu cuerpo de llama tierna
¿Porque me persigues?
¿Porque sigues golpeándome?
Dando zurras
Uppertcots
en toda mi piel
-sobre todoen
mis brazos.
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GALLARDO CABRERA, SALVADOR (1963).
PRIMER TABLERO
Ernesto
Sin tiempo y sol blanco no hay amor bajo una línea de agua
Nada puede ser retenido: ni los trayectos ni las láminas de luz
Dos ojos color azul prolongan un cuerpo roto y puro
Nunca acaba el agua fría, la ortiga, la piedra de apedrear
El agua disuelta está en ningún sitio, vuelta al cielo
Ningún camino quebrado: es la tierra que gira y corta con su filo
El monstruo de la tierra, su ligera hacha lunar que ríe
Cuatrocientos ojos por rostro, desencajado de la geografía, invisible
Y tú, sin ciencia del arribo o del regreso: pájaro de lo desconocido
Entre las grúas rígidas de luz tras la mañana que no amanece
Si despertaras con los ojos vueltos hacia fuera –en la marea opuesta
Justo en la orilla de la vida desbordado tu poder terrenal
Las grúas te indicarían un trazo que no verás en la autopista
Franja blanca sobre trampa de agua
¿Cómo dura un camino en la tierra que corta?
—“Dura contra el dolor es la ruptura de todos los lazos”
La lluvia enreda tu auto contra la serenidad perfecta de la carretera
Y cómo estar en medio, a tu lado, donde no respondes
Buscar ahí la insistencia, abrazarte con la rapidez de un latido
Contra el dolor que nada dice, contra la mañana de la que no vuelves
Contra el brazo que cuelga a tu cuerpo por la sumisión terrestre
Ya no y aún no nunca más en las migraciones que nos rigen
.
ESTO ES TODO, NADA MÁS HA QUEDADO, NADA PUEDE RECORDARSE TODAVÍA
Tengo por agua de navegación la memoria de los polos
Gotas blancas y pesadas sobre el parabrisas de un auto
Siempre adelante te pierdo si te recuerdo si no lo hago estoy perdido
El cielo acostado sobre la tierra, no hay luz, no puede levantarse la luz
Ráfagas de agua pulverizada al final de la línea, tinas de mercurio
En el día más largo del hemisferio, ya termina, nunca terminará
El día sin la vibración de una salida nueva un día herido
Sólo quien se alcanza a sí mismo puede soltar todos los lazos
Sólo el amor atraviesa sus propios límites
Así un guijarro flota en geoda de lluvia lejana
Es el sol que abre bajo la línea de agua o rompe una puerta en T
Sus rayos la fuente luminosa tu brazo la aguja del cuadrante
Escribe en el desierto del suelo las rayas de sombra
Un pájaro intercepta y canta esa escritura muda, jamás anulada
Para todo trayecto mantiene oculto su principio y su final
Bajo tu brazo el sol abre 180 grados respecto del ala del pájaro
Crece en silencio, vuela sin historia, afirma, hacia delante, el sol
Luego cae, se ahoga, indica un trazo que no viste en la autopista
De uno de sus destellos de cercana lejanía saco de ahí la insistencia
Te sé separado de la vida pero no de lo que vivirá
Cesen las luces y el agua y el veneno del sol muerto
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EN LA NECESIDAD DE LO QUE ESTÁ TODAVÍA POR VENIR, POR APARECER
Llegar a sí mismo como a lo que aún no es desde una superficie pura
Pintar, pintar, desaprender, quedar tabla (letal) en silencio que agrieta
Luz blanca anuncia obligaciones de renacimiento o de extinción
Luz recta apunta hacia la tierra profunda, cintas de musgo, jirones
Ahí no hay frontera ni paisaje graduado ni orden con expulsión visible
Una pregunta, una lesión transversal, una tela rasgada
A esa pregunta cada quien responde con su vida
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JUSTES AMADOR, JOSÉ LUIS, (1969).
TRES EMBLEMAS AL MODO DE ALCIATO
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i
vendrás nocturna
vestida tan sin embargo de ti
cierro los visillos y sé
que a mis espaldas
cae tu ropa
ii
velaré tu sueño
o quizá seas tú
quien vigile el mío
ciertas noches sin evitarlo
morfeo el de ambos
iii
jugando al futuro:
la luz en la ventana
te despierte y te ofrece
la más dulce bienvenida,
húmedo presente de siete instantes
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LEVANTAS LA VISTA DEL LIBRO.
Un pájaro negro, un cuervo,
por el campo desierto.
En otro tiempo
hubiera sido
símbolo de algo
o un mensaje que descifrar
y traducir en palabras.
Ahora ya no es nada:
salvo un cuervo, un pájaro negro,
que levanta el vuelo y unos ojos
que vuelven al libro.
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MOZART ESCRIBE PARA LA ETERNIDAD
Cuando me encuentro
enteramente conmigo mismo
es entonces
cuando fluyen
abundantes las ideas.
No sé
de dónde o cómo vienen.
Las retengo en mi memoria
y poco a poco veo el modo.
La idea avanza,
el desarrollo se aclara,
se fija en mi mente el todo
y lo miro como miraría
un producto sin tiempo de las artes.
No escucho las partes
sino el todo.
Sucede en un sueño la invención.
Todo lo recuerdo, nada olvido.
Me pongo a escribir y salen
las frases que mi memoria ya ha guardado.
Todo está terminado y raramente
varía en el papel
aquello que ya en la imaginación estaba.
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LUÉVANO, ARLETTE, (1976).
ME NIEGO A NOMBRAR TU ESPALDA
no agregaré adjetivo alguno a tus manos
no diré que el amor contigo es el máximo arrebato
ni convocaré auroras para ti
dedicaré estos minutos
al mar que acude a mí durante los insomnios
a los ojos sin dueño que invaden mis paisajes
a la vida que no tengo
fuera de la memoria
.
MI SOMBRA HABITA TÚNELES QUE YA NO RECUERDO
la nostalgia llueve
y ante la mirada que perdimos
un niño sonríe con la mueca insoportable de los no nacidos
qué sería de nosotros
si lográramos extender la caricia a pesar del tedio
si de vez en cuando
el viento escapara de nuestro estupor
para sostener la vigilia
y abrir un camino
sin abrojos
qué de nosotros
mortales
si pudiéramos forzar la línea de las manos
a pesar de los cortes en las muñecas desangradas
.
NO HAY ORDEN EN LA EVOCACIÓN
estos versos
caen
desparramados
.
ALGUIEN QUE MUCHO VIAJÓ
llegó a las ciudades invisibles
antepenúltimas del mundo
y en una de ellas cuenta
se mencionó mi nombre
el mismo siniestro significado
pero no estaba yo
debe ser
el anuncio tiemblo
la profecía de mi Apocalipsis
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MEZA DE LA CRUZ, RODOLFO, (1967).
EN LENGUAS MUERTAS
Los nombres nos gotean, y no es la cacería de algún gemido
lo que hace que la sangre se haga bruna,
sino la comprensión de ese gemido,
el largo aprendizaje de ese idioma
que sólo puede hablarse y que podría ser hablado boca a boca,
boca a muslo
seno a boca,
boca a sexo,
boca a ausencias.
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MEMENTO MORI
Todo el tiempo perdido se ha medido en los relojes del eclipse,
y, mientras, los sonámbulos amantes se vendimian mutuamente,
se dejan macerar entre madera y se juran sed eterna;
y se exprimen el jugo de sus sombras,
y lo guardan en cavas más profundas que los ojos,
lo fermentan
mientras beben los siglos que parecen
un abrir y cerrar
de oídos y de nubes.
El licor toma cuerpo y un sabor a sangre lenta, y es marina.
Esperan embriagarse un día, de noche, como entonces,
y como entonces ver doble hasta la vida.
Pero el ayer es otro y no se atreven.
Si lo dejan añejar demasiado, por milenios,
un simple trago les recordará que son mortales.
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EL INDESCIFRABLE SIGNO DE LA ASCENCIÓN
Podrías sentir que los umbrales te caen sobre los hombros,
como si las columnas de una iglesia
no pudieran más con los temblores de los ojos,
pero es con luz de labios
de sólo dos palabras que se abrazan contra el tiempo
—dos palabras de las cuales nacen
los idiomas, la lluvia, las palomas, y este mundo—
que una escala aparece
y ascienden a ser luna, de la mano.
Entre tus labios resuena el otro pulso, como pasos,
o exiliar y exiliarse, o exhalar el primer llanto para siempre;
como reconocer un rostro con el roce de los muslos.
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ORTIZ LOZANO, PATRICIA, (1972)
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ANTES DE LOS VIENTOS EN VERANO,
de que toda habitación fuera un desierto
y cada visión un punto eterno.
Mucho antes de la furia
y sus venas heridas por mitad:
Era la tierra.
Era su fase un abismo de neblina,
un lugar de silencio y seres rotos.
Era la morada de los ciegos.
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DESDE QUE LA QUIETUD LANZA SUS REDES DE ARENA,
desde la densidad que nos hace sordos,
tiramos al abismo nuestras ropas falsas,
para quedar así,
para tocar de nuevo y devolver la piel.
Ahora ya no queda de nosotros sino la carne envuelta,
sino las aguas mansas y su legión de espectros,
sino la sangre que se derrama sola
y se disuelve entre los labios.
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A PESAR DEL ORO DE LA NOCHE
del relámpago de huesos
que vierte las pupilas,
hemos visto pasar
la línea de la sombra,
ha dejado raíz
para atarnos las uñas.
Que sin uñas
mis manos no alcanzan
la leve cicatriz,
el tacto silencioso
de rastros minerales
y el agua que fue nuestro latido
no es signo más del territorio de la lluvia.
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QUIROZ, JUAN CARLOS, (1969).
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LA HACIENDA DEL MEZQUITE
(FRAGMENTOS)
Alguna vez alguien dijo: “Esta tierra se ve buena para fincar, para levantar unos muros al lado de aquel arroyuelo, para edificar una casa con las puertaslabradas”. Entonces, en el año de 1865 nació esta hacienda. Creció en medio de un valle enmarañado y secreto, con la resolana perdida de los rayos confusos.Era el tiempo de la canícula y de las aguas termales, de las bienaventuranzas también y del polvo bendito. Era el año de 1865, cuando alguna vez alguiendijo: “Esta tierra se ve buena para fincar, para levantar unos muros al lado de aquel arroyuelo”.
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I
Mi padre respira
en la orilla de un bordo,
mira el aire
y siente en sus manos
el ruido
que cae de la mezquitera.
Yo nunca lo vi
cosechar las parcelas del sueño.
Tampoco lo vi jugar
junto a las piedras.
Mi padre
nació en este cerro
de abrojos brillantes,
en esta cordillera
seca y rocosa.
Sí,
él nació aquí,
y siempre sube la brecha
que va a San Antonio.
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II
Afuera de la iglesia
hay un jardín.
Ahí los pájaros
callan, se acurrucan.
Ahí mi padre
dibuja
el rumor del firmamento.
Ahí
se limpia los pies
y sigue descalzo.
Pero lo que más se escucha
es un pirul de ramas torpes;
en su luz
la música gravita,
y su retumbo aletea
como una zarza partida,
como el tropel escondido
de un caballo
sin retorno.
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RAMÍREZ, SOFÍA, (1971).
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SOLEDAD A LOS TREINTA
Hay una suerte de piedras ordenadas que protege la noche. Una niña, morena de mar y ojos teñidos de sorpresa, descubre que sus rodillas, cubiertas de tierra,ya no la sostienen. Se pone de pie y de pronto sus uñas son lunas adormecidas que rasgan los encajes y el broquel. Por sus venas, la sangre corre de prisa ycomprende que tener manos, pies y vientre es demasiado. Los arrullos y abrazos son colocados en perchas y encerrados en el armario, al lado del sabor azúcary las cintas rosas.
De La casa callada (2003).
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LA LUZ DEL VIENTO
La luz del viento se tiende sobre las piedras. Los muros blancos, con la terquedad de los ciegos, extienden sus brazos para retener a los hermanos. Lejos, ellamento de la torcaza hace temblar. Dulce es la mirada de los perros que aúllan y dulce es el tiempo debajo de la tierra. Te olvidé mientras nacía unhormiguero y tus dedos recordaban ese amanecer de lluvia. Las mujeres desgranan sus rosarios y yo pregunto a los muertos por la miel de los pájaros. Entoncesse huele el mar que abandoné de niña y mis párpados me hablan de caracolas. Algunas flores caen sobre la humedad de mis senos y tu grito estrangula misilencio.
De La casa callada (2003)
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FELICIDAD
A menudo nos afectan los ángeles, y los adoramos
John Donne
Si Ángela abre una ventana, quizá encuentre que Dios espera sentado sobre una nube gris. Seguramente Ángela sabrá que Dios mira y escucha. Tal vez Dioscierre sus ojos para disfrutar el silencio que lo tiene sordo, esperando oír los ayes del coro de lamentaciones. Ante Dios llegan unos mensajeros alados conun puñado de gritos y los depositan en el extremo izquierdo de su túnica. Dios da un puntapié y arroja más lágrimas al mundo y espera. Otros ángeles llevanante sus pies el miedo y juntos lo arrojan a los hombres. Dios regresa a su sitio a esperar. Al final, un insignificante querubín le entrega un costalitopequeño. Dios abre el costalito y aspira. Inhala profundamente dos veces más y lo guarda con celo en un hueco de su túnica.
Ángela cierra la ventana. Por hoy es suficiente la espera.
De La casa callada (2003).
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EN SAN CRISTÓBAL
Alberto, en San Cristóbal los niños corren entre las piedras y la flor de pascua, juegan a ser el encapuchado que no conocen y, a veces, a hacer crecer lahierba. Sus madres cargan a sus ancestros en la espalda y la melancolía de sus pisadas hace pensar que envidian el juego o a las palomas. Una niña se acercay deja en mi mano un puñado de polvo. Su madre grita en una lengua apresurada y la niña emprende sorpresivamente el vuelo. Entonces, las campanas de SantoDomingo dan cuenta de la hora. Y San Cristóbal y niña y madre desaparecen. En mi mano, un puñado de tierra.
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SANTOS, ÓSCAR, (1968).
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(UNIVERSO PARALELO)
Existe un lenguaje y un número infinito de palabras. Ahora, mientras esto escribo, algunas de ellas acuden como insectos convocados a la luz. ¿Por quécomienzo así? Porque el día amanece con su sol cubierto de nubes y también porque recuerdo el primer año, y el segundo, y los que vinieron después. En elespejo del agua recién llovida miro mi rostro y encuentro a otro a mis espaldas. Miro un par de ojos que me miran y en ellos otra agua está llena depreguntas como peces. Más allá, casi fuera del campo visual, un árbol se agita levemente.
Aves como hojas como ojos que devuelven la mirada. Soy yo en otro tiempo y en otro lugar como éste. Alguien más se acerca. Reconozco el vuelo de su falda alandar así, siguiendo al viento. Te detienes un segundo y después, te desvaneces. De este lado del espejo llueve nuevamente.
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(LAS FUERZAS DE DEFENSA DE ISRAEL BOMBARDEAN LÍBANO)
Una abeja se ahoga en mi vaso. En la radio el locutor anuncia que han bombardeado nuevamente un edificio lleno de civiles. La guerra esparce su enjambre porel aire y otra vez los muertos son los más pobres. Los más pequeños (dice que han encontrado los cadáveres de 45 niños). La abeja que se ahoga en mi vaso seagita levemente. Los ojos azulados del insecto miran en todas direcciones. Derramo el agua en el césped para que el sol seque sus alas.
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(CRIATURAS IMPERFECTAS)
Ahora que recuerdo el árbol de la infancia tenía siempre algunas ramas secas. No importaba que en marzo de cada año fuera azotado con varas de membrillo oque al llegar la pascua un talador viniera a cortarle las mismas ramas siempre. Al árbol de la infancia [quizás un pino o tal vez una acacia] le crecían denuevo primero como tallos.
Después eran bastones cubiertos por un vello tenue casi un pelaje y que morirían antes de junio. Al jardín lo alfombraban siempre esas vainas pequeñas ycurvas que en la araucaria [ese era su nombre] pretenden ser las hojas. Mi madre por las noches acerrojaba bien las puertas. Quería dejar afuera el ruido de las vainas al quebrarse bajo el peso invisible de un porvenir que [ahora lo sabemos] traería pronto la muerte. En la mesa tres tazas vacías. Una silla apenas arrimada al borde y ella de pie [siempre de pie] poniendo algo al fuego [cualquier cosa]. Esto que digo lo veo claramente [sin defecto] en la memoria. Tal vez es el recuerdo que se han inventado los años. Una manera distinta para atar las alas del pájaro cruel que anida en el ventrículo derecho [el del rencor,el de la ira] o un sueño.
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VALDIVIA, BENJAMÍN (1960)
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SALUTACIÓN
Jóvenes animales de la tribu:
yo los saludo.
Yo celebro la decadencia de los cuerpos
bajo el mensaje abierto de las cortinas.
Con ustedes confirmo la intención
aviesa del tiempo y su negra mordedura.
Yo soy el juez de su esperanza cómoda
y el que sabe de hoy lo que sabrán mañana.
El dilapidador de los consejos lúcidos,
pastor de los amores pasajeros,
el que reconoció que las penínsulas
son ínsulas en pena,
éste que sabe que por la breve edad que tienen
confundirán aún Caribe, Caribú y Caribdis.
Y como soy el hijo de los espacios abiertos,
sucedáneo del aire, los reconozco hijos
de las siete preguntas del vacío.
Yo soy de los perdidos, los que nadie recuerda
(pero un poco de olvido no le hace mal a nadie).
Igual que ustedes yo
nada inventé y nada es mío.
Soy sólo un desterrado, contemplador de ángeles,
el que no tiene claro en que rincón
del universo o la camisa
vino a dejar el nombre de su amada.
Tengo la convicción del hielo debajo del calor:
cuando se muera el tiempo negro
la poesía fiel despolvará las alas
y mis huesos harán su ebullición astral
hasta encontrar el aroma de los pensamientos de ella
junto a la orilla del Mediterráneo.
Y aunque no hay prójimo en la muerte,
cuando en la última noche no quede ni ceniza
yo estaré nuevamente a la luz con el sonido
de esta salutación de espejismo y asombros
para que la palabra de la tribu
nos vuelva a repatriar a las olas del fuego.
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MORDERÍA
En la espera la pera que se muerde
hace dulces los campos de la espera,
pues cuanto más se muerde, más sincera
la compañía de su espera verde.
Si se muerde una pera no se pierde
el tiempo que se pierde en toda espera
(porque su pulpa fiel nos recupera
y así nunca la espera nos remuerde).
Cual verde corazón que en luz latiera,
la pera ya se entrega jubilosa
en las jugosas nupcias de la espera.
En la espera —palabra luminosa—
con otra mordedura te mordiera
semejante a la fruta esplendorosa.
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ORIGEN
Ella es
la primera mujer:
Su cabellera larga
le recubre la fúlgida cadera.
Es ella La Mujer.
Dios la forjó primero que a los hombres.
Fue su mejor idea, y la creó
porque por siempre la deseaba
(el deseo de un dios es un deseo eterno).
Horrorizado del confín de la belleza
producida,
decidió darle cuerpo al primer hombre
(porque paliara su divino sufrimiento).
Y aquí estoy pronunciando este poema.
