Lo que pudo ser, o, un malvavisco con forma de esfinge
Supeditado el deseado descanso
al nido, al cereal, y al… El esperpento vino
del frío, como un destructor, seduce
con su cara congelada, así, lo destinó
la sujeción al activo, al desvelado. Pasaron sus besos,
mismas las horas gusanos, vertió sus
gracias, … más tarde será; y sonrió, y lo que quiso
amar, sujeto de su muerte en vida, fue lo que pudo:
un castillo falso. Habrá
de ser la escenografía; se imponía tal cual: de cartón
galope, recodo, en ese descanso
una vez me lo dijiste, que sacaba sables por arte
de magia; por única vez no, ya no quiere demostrar nada. Así y todo,
interpuso su manto como un noble servidor, pero no quiso ella
revelarse… y caminó por encima. Así, de esa lujuria
aprendería,
de los tiernos acopios despreocupados de su sangre; cuantiosa
vianda. Hubo de gozarse esa tarde
como si fuese el último picnic, con saber
me conformo, te dije; mas otra respuesta fermentaba entonces,
el caso es que no hallaba cómo
decirse. ¿Que restablecería el presente
día su orden de límites más precisos? Pero otra estatua
en medio del mismo desierto como si fuese lo sagrado
inquiere con su acertijo, y no sé
de respuestas, aún no.
Como todos sólo sé de promesas, ¿una golosina ?
Es así.
