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Jorge Manzanilla

Jueves, 5 de agosto de 2010 Dejar un comentario Ir a comentarios

Jorge Carlos Manzanilla Pérez

Jorge Manzanilla

(Mérida, Yucatán; 1986). Desde el año 2003, radica en Mochitlán, Guerrero. Actualmente es estudiante de Literatura en la Unidad Académica de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero y director del pasquín literario Grietas. Es miembro de la catarsis literaria El drenaje impartida por Adán Echeverría. Actualmente participa en el taller Ki’ bok de Chilpancingo, Guerrero.

Colabora en diversos medios: Navegaciones Zur, México Gótico, La trinchera; las revistas virtuales Isla Negra (Argentina), Remolinos (Perú), Cinosargo (Chile), y en la revista Groenlandia de España. Publicaciones: Sonido de Barro (plaquette, 2010).

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Poemas

Plaquette: Sonido de barro

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Bajo las cunas fértiles del crepúsculo

Viene el fuerte golpe del regazo antropológico.

Débil cordura del bicéfalo que eructa la rabia,

el alimento de las uñas,

la erosión sexual,

y la hormiga que lleva el bosque en su espalda.

Crisantemos cromados de hiel,

elixir del faisán que llora

la tos que alguna vez existió.

……………..-Mi tímpano se divide en siete segundos

Tengo el tiempo suficiente para escupir algodones,

e inyectarme sábila en la oreja,

donde llueve la nube de mis poros.

El alacrán burla milésimas de veneno

mientras mira las galaxias oculares de la araña;

y saborea la humedad perpetua del cenote.

con el diente rocoso del murciélago.

Cuatro segundos quedan en el aguijón

y mis cabellos se entierran en el cráneo.

Ahora rompo el follaje de la música,

extirpo glándulas y hojarascas de mi ceja.

……..El potro salvaje cabalga mi hombro

Hasta derretir el paladar de la noche.

Tres, dos, uno

……..El día comienza cuando la oscuridad bosteza.

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Sonido de Barro

Orquesta olfativa del espectro

la hoja en blanco ahora es de aceite

prueba el brebaje escurridizo

en el laberinto del cenote

Agito mi aliento al ritmo de la sordera,

es aquí donde paro.

La gravitación se enciende y empieza a flotar.

Entre las vísceras del subsuelo

aprendo a sumergirme,

turquesa soluble,

entre sombras amarillo tatuado,

íntima savia, tan sólo bebe.

Es aquí donde sangra

fósforos en mis encías.

Mañana sabré todo, volveré a dormir.

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Bálsamo a cielo abierto

De la anguila ciega, la campanada esférica

viscosa

red fluvial , flor de ruinas

y otras imágenes que derrapan.

La multitud del canto lame el follaje

con larvas hechas polvo.

Se funde el paisaje con los muertos.

La hiel del horizonte,

es parte de la lumbre.

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Ante la estirpe de algunos aluxes

Fumadores del tiempo y del henequén

dejen el barro entre incienso

……donde la tierra húmeda espere gestos

………de un patrimonio abandonado.

Nacen raíces olfateadas por el monte,

al sentir su presencia

………..la

….ceiba

se

……desgrana.

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Transfigurar el mito desde la corteza

 

Desgarrar el omóplato para expulsar alas.

Balam germina del pecho

y estalla el color con la bala del grito.

Mi cuerpo convulsiona,

se entume la sangre,

rema el dolor por sí mismo.

Mar del asco y de la angustia:

Balam no aparece cuando mi tórax se seca

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Lodo y abismo para Chamiaholom

La cúpula del hambre

conjuga el silencio

de los universos.

El agua

vara del tiempo y del vestigio

explota el sexo de calaveras.

Bóveda agotada

torbellino sinfónico

chamiaholom juega con el diafragma

Combustión intrínseca derrapa

tan solo explota.

Desciende y se expande

renace Xibalbá entre el humo

La voz con sangre divide las piedras

buscando ser instinto.

Voz de fuego bajo el cenote

Lengua exuberante

consistente piedra

…………..abre la música

en un laberinto desperdigado.

Sobre el torso del agua

surgen solapas entre el día.

El crepúsculo espera ansioso desvanecer su hilo

………………………..Al indulto de media noche.

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Existen estalactitas de hierro

Busca un sitio en mi piel que no haya sido calcinado por el eco

donde la yema del aire siga conservando memorias

y el sol eyacule al fondo del abismo

sin un posible retorno.

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Dolina sísmica

Entra por mi pecho el traje terciopelo verde.

Relámpago.

Sobre el latido de las luces

bordo en mi sangre el diluvio triturador de sienes.,

hedor de larvas

Serpiente errática y ardida

repite el diluvio sin dejar huella.

El tiempo oscila en la bocanada del sueño

y en los estrechos volcánicos.

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A la deriva kárstica del éter

I

Entre llanto y quemadura

las nubes convulsionan

con el paladar de la tierra.

II

Despierta la matriz del Inframundo

donde las piedras se oxidan de miel

y los noctámbulos mueren ahogados.

III

Esperan ansiosos ser devorados

los cristales insípidos

se levanta la cerámica de fuego.

IV

Ahora nutro la bóveda

donde descansa la muerte

entre engaño y el desvelo.

V

Nunca creí que mis orejas, manos, boca

piel y ojos.

Fueran parte de la piedra

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