Jorge Manzanilla
Jorge Manzanilla
(Mérida, Yucatán; 1986). Desde el año 2003, radica en Mochitlán, Guerrero. Actualmente es estudiante de Literatura en la Unidad Académica de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero y director del pasquín literario Grietas. Es miembro de la catarsis literaria El drenaje impartida por Adán Echeverría. Actualmente participa en el taller Ki’ bok de Chilpancingo, Guerrero.
Colabora en diversos medios: Navegaciones Zur, México Gótico, La trinchera; las revistas virtuales Isla Negra (Argentina), Remolinos (Perú), Cinosargo (Chile), y en la revista Groenlandia de España. Publicaciones: Sonido de Barro (plaquette, 2010).
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Poemas

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Bajo las cunas fértiles del crepúsculo
Viene el fuerte golpe del regazo antropológico.
Débil cordura del bicéfalo que eructa la rabia,
el alimento de las uñas,
la erosión sexual,
y la hormiga que lleva el bosque en su espalda.
Crisantemos cromados de hiel,
elixir del faisán que llora
la tos que alguna vez existió.
……………..-Mi tímpano se divide en siete segundos
Tengo el tiempo suficiente para escupir algodones,
e inyectarme sábila en la oreja,
donde llueve la nube de mis poros.
El alacrán burla milésimas de veneno
mientras mira las galaxias oculares de la araña;
y saborea la humedad perpetua del cenote.
con el diente rocoso del murciélago.
Cuatro segundos quedan en el aguijón
y mis cabellos se entierran en el cráneo.
Ahora rompo el follaje de la música,
extirpo glándulas y hojarascas de mi ceja.
……..El potro salvaje cabalga mi hombro
Hasta derretir el paladar de la noche.
Tres, dos, uno
……..El día comienza cuando la oscuridad bosteza.
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Sonido de Barro
Orquesta olfativa del espectro
la hoja en blanco ahora es de aceite
prueba el brebaje escurridizo
en el laberinto del cenote
Agito mi aliento al ritmo de la sordera,
es aquí donde paro.
La gravitación se enciende y empieza a flotar.
Entre las vísceras del subsuelo
aprendo a sumergirme,
turquesa soluble,
entre sombras amarillo tatuado,
íntima savia, tan sólo bebe.
Es aquí donde sangra
fósforos en mis encías.
Mañana sabré todo, volveré a dormir.
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Bálsamo a cielo abierto
De la anguila ciega, la campanada esférica
viscosa
red fluvial , flor de ruinas
y otras imágenes que derrapan.
La multitud del canto lame el follaje
con larvas hechas polvo.
Se funde el paisaje con los muertos.
La hiel del horizonte,
es parte de la lumbre.
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Ante la estirpe de algunos aluxes
Fumadores del tiempo y del henequén
…dejen el barro entre incienso
……donde la tierra húmeda espere gestos
………de un patrimonio abandonado.
Nacen raíces olfateadas por el monte,
al sentir su presencia
………..la
….ceiba
…se
……desgrana.
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Transfigurar el mito desde la corteza
Desgarrar el omóplato para expulsar alas.
Balam germina del pecho
y estalla el color con la bala del grito.
Mi cuerpo convulsiona,
se entume la sangre,
rema el dolor por sí mismo.
Mar del asco y de la angustia:
Balam no aparece cuando mi tórax se seca
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Lodo y abismo para Chamiaholom
La cúpula del hambre
conjuga el silencio
de los universos.
El agua
vara del tiempo y del vestigio
explota el sexo de calaveras.
Bóveda agotada
torbellino sinfónico
chamiaholom juega con el diafragma
Combustión intrínseca derrapa
tan solo explota.
Desciende y se expande
renace Xibalbá entre el humo
La voz con sangre divide las piedras
buscando ser instinto.
Voz de fuego bajo el cenote
Lengua exuberante
consistente piedra
…………..abre la música
en un laberinto desperdigado.
Sobre el torso del agua
surgen solapas entre el día.
El crepúsculo espera ansioso desvanecer su hilo
………………………..Al indulto de media noche.
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Existen estalactitas de hierro
Busca un sitio en mi piel que no haya sido calcinado por el eco
donde la yema del aire siga conservando memorias
y el sol eyacule al fondo del abismo
sin un posible retorno.
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Dolina sísmica
Entra por mi pecho el traje terciopelo verde.
Relámpago.
Sobre el latido de las luces
bordo en mi sangre el diluvio triturador de sienes.,
hedor de larvas
Serpiente errática y ardida
repite el diluvio sin dejar huella.
El tiempo oscila en la bocanada del sueño
y en los estrechos volcánicos.
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A la deriva kárstica del éter
I
Entre llanto y quemadura
las nubes convulsionan
con el paladar de la tierra.
II
Despierta la matriz del Inframundo
donde las piedras se oxidan de miel
y los noctámbulos mueren ahogados.
III
Esperan ansiosos ser devorados
los cristales insípidos
se levanta la cerámica de fuego.
IV
Ahora nutro la bóveda
donde descansa la muerte
entre engaño y el desvelo.
V
Nunca creí que mis orejas, manos, boca
piel y ojos.
Fueran parte de la piedra
