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Jaime reyes: Oración del ogro – Fragmentos

Sábado, 28 de junio de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios

Eduardo Hurtado

La Oración del Ogro confirma a Jaime Reyes como un poeta refractario a toda retórica: sin aferrarse a sus hallazgos, deja atrás ese ritmo febril que en su libro anterior le permitió movilizar imágenes de una enorme violencia, para concentrarse en la invención de un lenguaje capaz de pactar con las voces de la tribu. El título desplaza el eco remoto de un texto excepcional del siglo xv, La oración sobre la dignidad del hombre, en el que Pico della Mirandola descubre al ser humano como un huésped incómodo en el cosmos definido y armónico de la ciudad renacentista. La oración de Reyes conjura presencias que destrozan toda normalidad. Arranca con un poema que es al mismo tiempo una dedicatoria, “A José Revueltas”, y en las páginas que siguen traza un recorrido que va de tumbo en tumbo por algunos paisajes utópicos de los años sesenta y setenta. El heroísmo de los personajes que habitan estos primeros poemas parece brotar de una idea que nos lleva de regreso al pensador florentino: el hombre no es el centro del cosmos, sino excentricidad del cosmos, criatura en la que el orden de la creación pierde la cabeza; carece de lugar tanto como de identidad, y precisamente por eso puede asentarse en cualquier sitio y ser cualquier personaje que se proponga. En el orden preciso de todo lo creado, el ser humano ha llegado tarde al reparto de posesiones: no hay lugar ni rostro que le pertenezcan, tiene toda la traza del proletario.

Fuente: Letras Libres

Oración del ogro

A José Revueltas

1

Hacia la tarde nos protegimos del viento ¾erigimos muros sin
          sentido
sombras de oscuro polvo
regresaban coronadas,
de temor,
y en sus miradas aún temblaba el árido fuego
masticado sin rencor,
obsesivamente,
y su canto de sal entre los dientes machacado,
entre los rieles y hacia la luz de la estrecha ventana
que enlaza el mar y en su cautivo halló morada.

(Hacia la mañana más pacífica, sola y limpia
por su libertad tendimos redes de aire, de viento, redes,
y en su escala cierta luz
en que la sal tendió su herida
en que lavó la sal su olvido
cierta luz con que el sol rindió su olvido.)

remota desdicha lavaba nuestras redes
en otros brazos, en otros, humeantes cristales.

2

Ahora todo inmóvil sólo el fuego parece resistir
apilamos las palabras leños hendidos por el aire
buscando raíz en qué encontrarla.
Reunimos al tímido ojo de chacales
y su expresión de aceite
sólo de cierta metálica oscuridad
puede ardes sus llagas
sólo yacente
más no de lo vivo
no de los muros vivos
y su espesa herida

(quienes no esperaron vivir
volver a lo tocado
de nunca detenerse
sus manos hendían tus manos
sus manos).

Hacia el mar proseguimos también los ancianos
sinsentido de larva hirviente.

3

(El él encaminé mi sendero de lava
a él y con trazos más burdos aun
borré los de antiguos escombros
en vela hasta lograr permanencia.)

Nosotros que buscamos la seguridad
acechándola hemos encontrado
tapiadas urnas de cristal e incienso
tapiados muros incendiarios.


Oración del ogro

Oración del ogro
para esta semana:
Monita Tita
deséame
no permitas
que su muerte el enemigo
que sus llagas las convierta
en venganza en tentación
de la crueldad justa
o merecida la ira y el dolor
que no enloquezca tampoco
para que sobrehumano
acceda al hombre
intocada la gente
a quienes amo
para que así de nuevo
para esta semana
el poder y la sabiduría.

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