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De morado y con Encanto

Martes, 14 de Julio de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

¿Ya son las 6? ahí voy, comienza el día, porque mi noche es eterna, pero me encanta, y me encanta tu mirada perdida y desenfrenada, me encanta la forma en que me traicionas y te las arreglas para refregarme en la cara cuanto me odias y me tienes, cuanto preferirías a alguien que no sea yo, y eso me encanta, me  encanta la forma en que me obligas y me tomas, aprieto muy fuerte los dientes y mis manos arañan las sabanas que se roban los últimos rastros de mi esencia de mujer, y me encanta cuando se desborda tu instinto de macho rudo y sostenedor, me encanta la forma en que día a día lavo tu ropa y me desvivo por planchar tus camisas que huelen a lo que algún día me prometiste, pero me encanta.

¿Ya son las 6? ahí voy, comienza el día, porque mi noche es eterna, pero me encanta, el agua bien caliente, la sonrisa bien amplia, y estás por venir, y son un sinnumero de razones por las que tiemblo, pero me encanta, me encanta cuando traspasas tu rabia de un mal tiempo con tus manos amplias en mi cuerpo, porque cada despliegue de tus golpes, me encanta, y también me encanta cuando vas  enterrando como puñal cada una de esas palabras que me hacen recordar lo inferior que soy , lo mucho que debo estar agradecida de lo que me entregas, porque me visto con la ropa que prefieres, vivo  en la casa que compraste, porque tú compraste la comida que hay en mi plato, y tú compraste mi derecho a respirar, porque son tuyos mis pulmones y son tuyos lo hijos que he parido, pero me encanta.

¿Ya son las 6? ahí voy, comienza el día, porque mi noche es eterna, pero me encanta. Me encanta cuando me celas y me castigas por historias que sólo tu crees ver; tienes que estar tranquilo, ya he aprendido a sobre llevar esto, nada en la vida terminaría por aniquilarme más que volver a acostúmbrame a otras manos ahorcándome, a otras manos vistiendo las mejillas de morado y mi espalda de rojo dolor y mi alma de negro fúnebre, pero me encanta, me encanta la forma en cómo tus insultos se incrustan en mi conciencia y queman como si un millón de soles estuviesen ardiendo en pleno verano, porque ésas palabras están tan intactas que las creo y me encantan, ya no duelen, porque eres mi dictador, mi salvador, y mi extraña agonía, mi infierno personal, y es en nuestra pieza , donde juego a satisfacer lo más repugnante, y es tu repulsiva mente la que controla todos mis movimientos, y yo accedo, los niños duermen, muerdo la almohada y espero de una vez que  el amanecer me salve o tu cansancio se apiade de mi, y eso me encanta.

¿Ya son las 6? ahí voy, comienza el día, porque mi noche es eterna, y eso me encanta, me baño, me limpio, no quiero que los niños me vean , mi piel se descascara, mi espejo ríe y mis ojos están hinchados, no puedo llorar, ni para eso me alcanza, y mi espejo ríe porque ve pasar los años en mi rostro como si fueran siglos, y eso me encanta, el agua es de sal, y me quema porque mis heridas están abiertas, pero me encanta, porque alguien me dijo que para eso he venido, y pongo todas mis fuerzas en respetarte y nunca desafiarte ni con la mirada, no hay nadie más aquí, solo mi espejo que ríe y me viste de morado, no quiero más golpes, el morado me sienta bien, y eso me encantan.

¿Ya son las 6? ahí voy, comienza el día, porque mi noche es eterna, pero me encanta, y me encanta soñar despierta por un segundo frente al espejo que todo fue un sueño, y que duermes sin despertarte, que reúno todas mis fuerza y logro inmovilizarte, y que de mi boca salen palabras, porque aún estoy muda, hablando todo el tiempo en silencio, y eso me encanta; mis sueños están rotos pero  esperan, y mi suerte que no he buscado también, en mi cuerpo sólo hay rastros de injusta severidad y una vida merecida para nadie donde esta vez la alegría permitida por segundos no tiene reloj, con respecto al amor aun creo en él, aunque permanece apilado junto a tus promesas de cambios venideros ¿y cuándo? yo todavía espero, serena y sin remordimientos, aunque mi dignidad y mi orgullo, ya no esperen, ya marcharon,  seguiré de pie y vestida de morado quizá mis suspiros me eleven al día que no conozco y esta noche eterna, que tanto me encanta, por fin me haga recordar de una vez lo mucho que te odio.

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