Humanidad
Y nos despedazamos
nos herimos
Masticamos nuestra carne y después
nos escupimos
Vomitamos
Somos una manada de lobos
sedientos de sangre
enfermos de gula
Máquinas destructoras autodestruibles
Y nos despedazamos
nos herimos
Masticamos nuestra carne y después
nos escupimos
Vomitamos
Somos una manada de lobos
sedientos de sangre
enfermos de gula
Máquinas destructoras autodestruibles
Era de color hojarasca el mar
antes que le abrieran las puertas a este campo
Era violetas de mármol
espejos
El estornudo de Júpiter se volvió peces
luego vinieron los demás dioses
y nacieron crustáceos algas moluscos
pero no era de agua todavía
era un mar de piedras sin sombra
eran de silencio los corales
pero se volvieron grito y entonces nació Venus
y el mar se volvió de agua para
transportarla en su balsa de concha
Mi padre
ese gran cazador de sueños
tiene los ojos pequeños
por donde se le escapa el alma triste
teñida de recuerdos
adioses
fugas
Marinero sin mar
ha vuelto el cansancio en sal
y se ha bebido el sol en silencio
para maquillar su voz de canción
y regarla por el patio de la casa
En el cansancio
me cuelgo de tus uñas
me arremango
me aniquilo
En tu órbita me rindo
cuerpo de sol
manos de sed
ceniza
larva pitonisa
presagio de otros mundos
De negro vestida hasta la sombra
copa de hojas de otoño su cabeza
Tiene dos gotas de cansancio en el rostro oscuro
por donde peces y pasos
aves salamandras arañas ratas
fuego piedra y pradera
se visten de su cuerpo
para caminar por las raíces de esta casa
y toparse conmigo bebiendo vino
¡Salud!, señora de siempre
Hoy beberemos la última gota
¡Salud que nos extinguimos
nos desvanecemos
como el fantasma al cruzar
las paredes de este mundo!
Me persigo por la Avenida Central
buscando cómo serán mis pupilas en sus ojos
cómo mi cascada roja coronando sus hombros
Atravieso la calle y sus pasos se parecen a los míos
¿es su voz la que canta imitándome?
tiñe el viento el tenue coro que exhala
y yo intento adivinar
si será roca o madera su sueño aquel
en el que yo me veía con sus ojos verdes
y me encontraba arena
Balada del escalofrío nocturno
en que el viento rumorea
extendiendo sus alas sobre la selva
El noctámbulo fantasma lee en el silencio
los pasos de su presa, medita
y el tambor que habita mi cuerpo se sumerge
entre su voz, aterrado
luego mis ojos se despiden de mi cuerpo
cesa la amenaza de los grillos y
la lechuza regresa a posarse en el brazo de Minerva
He perdido la guerra
Mis ojos han visto a la Diosa
Emerges nocturna en mi memoria
con tus ojos azules casi grises
y tu cabellera rubia cascada de aguas
Magnánima fantasía del sueño mudo
que me permite de nuevo asirte
y como Dios
encontrarte en todas partes
ahora que eres polvo
aire
sustancia
ave
planta
río
oruga
energía
cuerpo de agua
sombra de luz
musa, sueño…