Cómo me encanta la poesía,
nunca la entiendo
pero cómo conmueve.
Es cuestión de sentirse una avispa más del
zumbido de la existencia,
siempre suturada por los “idóneos”.
Jamás gano certamen alguno
nunca un diploma por la verbia exquisita
o retocada…
la envidia no me corroe
mas si me exhalta en el orgullo,
pero
lo weno,
lo mero weno de todo es bajar el dolor con alcohol…
en cada fiesta.
Dedico esta verbigracia de andanzas a unos compas
bien oscuros, digo, de color
y feos como un buen poema de My…
Faustus exurtus dil exilio…
Riverazzz de una frente q sobresale en lo alto (su alta estigma)…
Jer que nunca escribe…
ay, amigos, compadres, camaradas, hermanos, que digo hermano,
carnalessss…
mi texto no tiene sentido, pero
qué chingón se siento ocupar el espacio de otros.
J.L.