Fernando Amaya

Sin importar porque, Fernando Amaya nació. La casa de piedra donde lo expulsaron a los siete meses, un mayo 30 de 1961, puede dar testimonio material de tal suceso. Xanica lo vio nacer, El Jordán lo vio crecer, y Puerto Ángel las dos cosas. Todo esto en Oaxaca. Es habitante convencido de esa memoria utópica llamada poesía, reivindicando el precepto de que leer es una forma menos riesgosa de escritura. Así es difícil que algún criticón avieso caracterice lo suyo como gazapo o tierra baldía.
Ahí vamos: Animador y director de revistas y esténcils culturales, proyectos ídem y fandangos, expoferias y otras averías mefistofélicas. Punto y seguido. Ha publicado narrativa y poesía en revistas y periódicos de la Entidad: Nuestra Tierra, Plan de los pájaros, La Hora y Fandango. Se encuentra preparando un libro de poemas cuyo título, si no sucede otra cosa, será: Cantos de arribo; uno de narrativa breve: Prosemas y un texto narrativo sobre la revolución soberanista y zapatista en Oaxaca que se titula El canto del cuíjano. Como cantautor tiene dos discos grabados: Tonada de mar y Al son de la tarola.

