Lunes, 23 de Febrero de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Balada del escalofrío nocturno

en que el viento rumorea

extendiendo sus alas sobre la selva

El noctámbulo fantasma lee en el silencio

los pasos de su presa, medita

y el tambor que habita mi cuerpo se sumerge

entre su voz, aterrado

luego mis ojos se despiden de mi cuerpo

cesa la amenaza de los grillos y

la lechuza regresa a posarse en el brazo de Minerva

He perdido la guerra

Mis ojos han visto a la Diosa

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