A LOS ESCARABAJOS les duele el corazón de tanto no amar
de tanto escudriñar en los recovecos olvidados por la muerte
hundiendo el rostro entre amasijos minerales
y amarguras calizas
A los cangrejos les duele la sombra de tanto llevarla por delante
de tanto presente en pasado
los amaneceres impasibles de las caracolas
el llanto estridente de sus propias huellas
la muerte inalterable y clara que guardan en sus habitaciones
las palabras al otro lado del cristal
la lluvia y su zoológico de tempestades
la arena que pisan
y la caída irremediable del silencio
inventando dimensiones subterráneas y planetas ondulantes
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