A la abuela de Naydú
Ahora que el sudario de cuerpo se funda con el plomo
y fríos minerales
y las cicatrices de sol desenfunden el filo de la noche
cual espada desnudada en Noches Árabes
ahora que los rígidos dobleces de tu carne en desbandada
se amuelen de silencio
y el fiero lagrimal se vuelque en sal y sangre sobre la oquedad oscura
ya no quedará pájaro sin llanto mojado sobre sus alas
ni estrellas sin taquicardia parpadeando los negros pétalos del firmamento
ni prohijados gatos sin pronunciar tu nombre en maullidos
como alargadas lámparas
tu nombre antiguo que fue en mi boca un meloso aleteo de colibrí
tu nombre huracán para el polvo del labio enamorado
tu nombre crisantemo
tu nombre siempreviva
tu nombre saudade
tu nombre yerba
tu nombre roble
Ah! los sedientos párpados del aire
Ah! los húmedos aromas del paisaje recamado
Ay¡ las mejillas tristes del lobo trashumante
en qué orilla del silencio el eco de tu silueta quedará varado
en qué hoja de la duda se resolverá la aritmética de mi congoja
qué pétalos de color suspiraran rosas para parir aromas
recuerdo tu gesto de niña en piel de anciana
recuerdo el tierno temblor de tu meñique
(minúsculo terremoto)
recuerdo tu voz quebrada por el ala quemada del alquitrán
recuerdo tu dolor improvisado
recuerdo tu olvido
(pero no olvido tu recuerdo)
y el crujir de tus rodillas atravesando las habitaciones del silencio.
Abuela.
Ah! vuela
distiende el acordeón de tu plumaje
vas a volar hacia el paisaje sin heridas
vas a volar hacia la hierba sin rostro
vas a volar hacia la región más límpida del aire
vas a volar hacia el día último sin horas
hacia la hora vacía de sus sesenta verdugos
vas a volar hacia el placer de Dios
vas a volar abuela
porque ayer que te estremeciste sobre la cama
apenas recogías tus pies como un tren de aterrizaje
abrías los ojos hacia adentro
para mirar ciudades innombradas
ríos ignotos
pájaros sin sueño
donde tu voz ronca será un Adán
sembrando nombres.
Abuela.
Te vas envuelta en esa sábana de madera
o sudario de plomo
Como un beso que se apaga
Como un vaso que se rompe
Como lámpara callada
Como luciérnaga ahogada en caudales de luz obscura
Mientras se abre entre mis pechos una tumba de sangre
Para guardar tu nombre.