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Archivo para Julio, 2009

Viernes, 31 de Julio de 2009 2 comentarios

Vozquemadura, revista de poesía alternativa, felicita a nuestro compañero y amigo, Fabián Rivera Juárez, por obtener, en días anteriores, mención honorífica en el Premio Regional de Poesía, Rodulfo Figueroa, 2009. Con el poemario intitulado De vértebras y Ocasos.

En hora buena Fabián, muchas felicidades.

Categories: Administración

Ecce Homo

Viernes, 31 de Julio de 2009 Sin comentarios

Tres cruces emergen cruentas
del jorobado gólgota
ambos ladrones al costado miran
de soslayo el fervor de unos labios
que perdonan (perdonadlos, ignoran lo que hacen):
su cabeza apenas sostenida por los hilillos
tensos del último aliento
su melancólica melena
embebida por el vino espeso de su sangre
una corona de espinas mordisquea su frente
cándida como la de Adán antes de la serpiente
sus brazos extendidos al madero trasversal
abrazan al mundo que le dio la espalda
sus pasos clavados al silencio de un madero,
que en su ignota juventud fuera el árbol de su oficio,
parecen emular las andanzas sobre el mar de Galilea
enlutadas evas bajo el oscuro hábito musitan la shemá
en el trastocado hebreo de la diáspora:
¡oye oh Israel¡ YHVH uno es…
los rojos del imperio reconcilian estas voces en latín: REX IVDAEORUM
y algún gentil-extranjero se da a entender en el griego
de Aristóteles difundido por Alejandro Magno.
Un ladrón —repentino arrepentido— pide una parcela de paraíso
a aquellos labios (que no son de este mundo) y lo perdonan
la multitud de ojos unánimes clavan su mirada en la cruz del centro porque un estertor de agonía sacude al hebreo que pende.
La llama azul del sol en el cielo tiembla y se fatiga.
La primera Magdalena que lloraba
María, llamada virgen, mira la voz detenida del Verbo
la primera Magdalena que lloraba
los músculos distendidos
la pupila quieta
el rostro desatado
¡mirad ojos del mundo!
los tres primeros segundos
posteriores
a la Cruz…

Categories: Ameth L.R.

El Bolso a Cuestas, y un Retorno Anochecer

Martes, 28 de Julio de 2009 Sin comentarios

El bolso a cuestas, la sonrisa cansada, un anochecer que se rinde, la gente duerme y vas con destino a lo que nunca soñaste, en tu bolso, palabras mal dichas, alegrías, etapas saltadas, dolores de espalda, y una familia que espera tu retorno anochecer. Ellos aún duermen, nunca descubrieron en tus ojos cansados más que un pan, más que unas monedas para colación, más de lo que fue tu vida, porque tantos como tú huyeron cansados ante la asfixia constante de su alrededor sin metas por repetir, ante la asfixia de un sillón y un control remoto que espera tu retorno junto al olor de cigarro barato que sale de un beso deslavado para la mujer que soñaste se ha envejecido con los años, pero permanece intacta revolviendo tu comida caliente y  mirando el reloj, haciendo maravillas con las monedas que caen en aquel velador sin presupuesto ni economía vigente.

Trabaja fuerte el maestro hoy, maestro de manos toscas y gestos brutos, maestro de desdicha y dibujitos de pequeños en su billetera, maestro que cava fuerte la tierra a la que nunca perteneció, maestro que se desvive buscando entre sudor y cansancio, granitos de futuro mejor para los que esperan y crecen pronto en su retorno anochecer.

Sólo falta de oportunidades y un porvenir difuminado trajiste esta noche de vuelta en tu bolso viejo, atrás se durmieron tus ansias de superación, y reposaste tu fuerza  de juventud entre clavos y murallas a medio construir, edificaciones y torres de marfil,  por manos cansadas y espaldas quemadas al sol, y lo que quedó, para los que no alcanzó, es lo que espera afuera de lo que miras terminado con orgullo y satisfacción concebido por quienes nunca vivirán entre paredes seguras  y niños de rostros mojados de tanto llorar en la espera de un padre cansado que entrega su vida danzando entre andamios de acero y un bolso viejo que trae consigo sus años de vigor envejecido, su inmadurez heredada y un puñado de recuerdos en sueños agotados que se alejaron con la sirena que avisa la hora de retorno al hogar.

Categories: Karen Rosentreter

Angustias Maldiciones

Martes, 28 de Julio de 2009 Sin comentarios

Angustias maldiciones, para qué

si en este día de abril las luces alumbran entre los girasoles,

yo pensé en marcharme pero algo me detuvo,

algo me dijo aprieta los dientes y espera,

pasó tan fuerte el ventarrón,

que tres de las capas de mi piel volaron,

con lo común,

como sabanas blancas en medio de un horizonte imaginario,

dos de mis capas volvieron

una se quedó con todo eso

lo de aquellos días,

de esperar que se abriera la puerta,

una sorpresa del anochecer entre cubiertos y platos de pequeños.

Hay una fiebre de demonios en la casa

la noche ya está cayendo tanto que aplasta,

y son fugaces las cuestiones que laten intensas

entre una tina vieja y una casa de techos altos,

de frió y recuerdos ajenos

incrustados en las piezas

que adornan aquel pasillo hacia los deseos

detrás de mis montañas

ya no espero, se desvaneció con ojos comunes

pero en horas y no meses.

Un extraño pasó

y en su manos traía  dos tristezas dibujadas

con mucha suerte sólo tomé una,

permanecí esperando con los dientes apretados,

olvidé cerrar la ventana y el aguacero entra de vez en cuando,

pero ya no sé adónde va cuando lo dejo salir,

esos globos que colgaste en mi pieza

y esas zapatillas que no pedí

me gustaron con carga en mi conciencia

como pluma de acero

y llovió sin motivo

sin lagrimas ni gestos

sólo se que llovió, sentí que paso por tu mirada

y no sé dónde estás

no te esperé, sólo apareciste

Libre estoy en mi asar, mi espera de un día en horror

de silencio crucial en que la sed es mayor

y debajo de mi brazo se asoman

cielos diferentes con ángeles y demonios de otro lugar,

penumbras venideras y pasadas envueltas en papel de regalo

amarradas con un cinto de lo incierto

la muerte pasó y te apuntó con el dedo

te abrazó como hermana mayor

y cubrió sin tocarte

porque seguí esperando y apretando los dientes,

los perros ladraron pero no mordieron

mira la luna tu rostro no pareció verdadero

no hablo conmigo hoy,

sigo aquí, aprieto los dientes y espero

me toca lo que encontré.

Categories: Karen Rosentreter

Recuerdos Estacionarios

Martes, 28 de Julio de 2009 Sin comentarios

Noches de lunas un poco más grandes, un poco más redondas, estando en lugares sin saber cómo recordarlos, cómo quererlos, cómo imaginarlos, y persisten en la retina, junto a las ganas de estar en algo que no se sabe qué es, en alguien que no se sabe quién es, en horas que siguen su curso en estados de transición entre la inquietud que se carga y la imprudente novedad, esta vez sin apremio pero no por eso sin arrebato retraído, asomándose a sonreír en los ojos cuando se mira hacia un horizonte imaginario, incluido en la ventana  que se mire o se crea mirar.

Días de aires que no son, que ya fueron, entre el rosado y las calcetas con vuelito, retrasados aquellos días en las diligencias atraídas por crecer, No asistir, no cumplir, no reflejar; sí disimular, bien vestir, bien amar, bien actuar, bien desear. Días que guardan colores de mañanas tardes de Septiembre, en que su alma gritó a la mierda con la experiencia, a la mierda con el crecer, a la mierda con su espalda cansada y sus años envejecidos, a la mierda con mi incierto querido.

Mañanas de hablar lo mismo, cada vez con mayor irregularidad, cada vez con mayor apuesta, logrando algo que se pueda traducir, en bocas abiertas, en calles de casualidad, en miradas venideras comentando con el tiempo, charlando todo la época en una copa de cosecha buscando en ciudad de pieza y revoltijo, con cajas de recuerdos en alguna instancia felices, ingenuos, pasaron ya pasaron, en hora en noche de dulces amargos y cielos de melocotón, en soles de piedra y atardeceres de mármol.

Categories: Karen Rosentreter

Del resto del año

Domingo, 26 de Julio de 2009 Sin comentarios

Del resto del año me protejo
y guardo mis carnes en las llamas
mujer salamandra con escamas
que bebe el cielo en copas de mármol
y se agazapa entre la hojarasca
para no competir en brillo con el sol
ahora que soy fuego

Divagación Onírica

Sábado, 25 de Julio de 2009 2 comentarios

Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta.

Julio Cortázar, Casa Tomada.

Cada fiero movimiento de la ola

cada intimo escarceo del átomo

cada mutación cíclica del aire;

prende el incendio humedece el agua.

La reacción de mis párpados ante una espada de sol

el resoplo de mi nariz sobre la última piel del labio

el descanso de mi mirada sobre tu piel descalza (que veo sin mirar).

La respiración de un cetáceo deshojando el agua

la leche dispersa del delfín hembra, las bocas amamantadas,

los labios nuevos

todo ese mar que veo al cerrar lo ojos,

porque es la mente la que mira.

Has visto en sueños ese rostro iluminado

¿qué luz es la que alumbra los sueños?

¿que par de ojos evolucionados miran mientras dormimos¡

si el alma no existe ¡0h cartesianos!

¿en dónde nos duele la nostalgia?

con qué garganta platican los personajes del sueño

qué tímpano escucha esa voz que nos llama mientras dormimos.

El sueño es otro escenario de la memoria.

Tú y yo somos la música de Richard Wagner

las hojas de hierba de Walt Whitman

La Dolce Vita de Federico Fellini

en nosotros el universo existe

y no viceversa.

Antes de Marco Polo

antes de Colón

antes de Magallanes

tierras ignotas eran

secretos paraísos de sus moradores

y más aún aquellos conquistadores

que trajeron de sus solitarios viajes

tierras y olivares donde sólo ha pisado el pié de la imaginación.

El azur del mar que refleja el azul del cielo

el azul arrodillado de las montañas verdes

el azul intercalado entre las otras variantes tonales del arco iris

el azul del rostro que se asfixia

el azul de la “o” en aquel poema de Rimbaud

el azul en la etapa febril de Picasso

en nuestros ojos el azul existe

el Azul Rubén Darío

L’art c’est l’azur.

Abrazar el calor de tus dedos

mutilar el ansia de tus redondeces

sentir que existes en mi

y sentirme que existo en ti

volar con las alas rotas

navegar sin timonel, sextante o astrolabio.

Este mundo es un barquito de papel puesto

a correr sobre el caudal del tiempo.

Categories: Ameth L.R.

Antes que se evapore

Sábado, 25 de Julio de 2009 Sin comentarios

Cómo no opinar, pero tu actitud eres, es decir,
lo de siempre, inefables pesquisas. Suele ocurrir
con demasiada frecuencia; en la recepción,
si la fiesta estaba
en lo mejor, debimos haber permanecido más,
¡si había hasta para botar! con… desenfado

coartas el sello de lo terso que recorre esa oportunidad
una caricia, pero, por qué negarla
a veces, la seda no es lo que parece, y la piel es
la que transparenta; no hasta los huesos, quiero decir,
esto va más allá

del vaho que deja el calor como huella
de nuestro cuerpo… Y esto puede ser
un vago testimonio, sí, sí, lo admito, pero, entonces
señor juez, aunque usted no sea carpintero, golpee
por favor con otra intención, sin sentenciar; ¡consignémoslo!,
antes que se evapore… del vidrio de la ventana
en que nos dibujamos

yuxtaponiendo nuestra efímera silueta
sobre el paisaje de fondo… Podemos no ser
más que una iteración de nuestro plan-plano no asumido,
que el encuadre de la ventana sea
realmente el marco de otro espejo…Porque, sí,
la apariencia, nos podrá mostrar
¿algo del fondo?:

aunque no opines, aunque tu actitud seas.
Aunque el martillo, antes que todo, sea
para golpear, su música puede.
Durante o después, ella vendrá.

Categories: Patricio Bruna

***

Sábado, 25 de Julio de 2009 2 comentarios

Llueve
es el tiempo del diluvio nocturno
en este hueco azul oscuro casi ciego
y el tamborileo del techo me evoca a Guillén
tarareando el tarará húmedo de las nubes cantoras
Arará la gota que se cuela por el mimbre
Como nota de canción saltando al piano
Arará la madrugada del viento
que se pega a la ventana salpicando
Arará que la música de lluvia nos inunda
Y nos mojamos de canción y canto
como si fuéramos tambor de agua
vertiéndonos río de notas bailarinas

¡Cuidado!, los objetos están más cerca de…

Sábado, 25 de Julio de 2009 Sin comentarios

Sustraídos, confiados
en el aire de la sonrisa carretera cortando
al filo del sonido, no se supo en qué
momento los comensales, “comeremos
y después nos vamos”, dijeron… o dijimos,
qué más da. El compuesto desprendido,

aroma del arrebol saliendo
del pequeño frasco del atardecer
-dándole a oler: cómpralo, le dijo-
a velocidad de autopista los objetos están
más cerca de lo que parecen. A eso… del espejo

íbamos, ¿o no?. Humm, las grandes tiendas,
la grades tiendas espejos vitrinas sanguijuelas
de las manos de esos cirujánicos estrategas operando
en el sopor inmersas en el flujo sanguíneo, así
bisturí anestesiante se nos fue el atardecer
como un souvenir… al más bello lugar común. Pero

no te quejes, la puesta de sol la postal después, frente
al gusto expande roja médula
sustrae al mítico pulpo
gigante su más dulce fruto… Esa costilla. Nosotros mismos pusimos

los montecitos de pertenencias, girando
como moscas atontadas… en le madeja invisible de su levedad
paradoja de zumbidos molestos… van a pesar
en el recuerdo… ¡van a pesar!. En el estornudo, ligamento espeso, eso

es lo que dijo. No se sabe si se puede estar de acuerdo
movido por ese involuntario impulso. El sonido
se acerca, cada objeto un auto-
móvil, así también se va. Más allá de sus únicos dueños
los grandes lujos rastrean y seducen a los insolventes
sólo para seguir siendo sueños. Los pobres lo saben: siempre van a esperar.
La terraza, ¡una terraza por favor!

Categories: Patricio Bruna