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Archivo para octubre, 2008

Sllenii Sánchez: Sendero arriesgado

Miércoles, 29 de octubre de 2008 Sin comentarios| Lecturas: 501

En vozquemadura reconocemos el trabajo de nuestros colaboradores. Por ello, no deponemos la oportunidad para felicitar a la C. Sllenii Sánchez Gabriel por haber obtenido, en fechas anteriores, el primer lugar en el concurso de poesía en homenaje a Joaquín Vásquez Aguilar en su quinta edición,  convocado por la facultad de lenguas UNACH, con el poemario titulado: Senderos arriesgados. Cumpliendo toda vez con los requisitos de la convocatoria: unidad en su conjunto, calidad, originalidad y ritmo.

Sllenii Sánchez Gabriel

T E X T O: Fausto Carámbura.

Sllenii Sánchez Gabriel, como poeta, seduce, traiciona y rescata. Su poesía es la voz de quien lee, la referencia de una segunda persona como reflejo entre lo trágico y lo amoroso. El origen de su poesía, a veces relativo a veces constante, proviene de la misma búsqueda hacia la forma en un estado heterogéneo, es decir, puro pero con variantes, un mundo alternativo hecho de palabras exactas e innovadoras.

Aprendiste rápido/ demasiado pronto cercaste mis vuelos,/ estrujaste mis parpados caídos/ para formar tus océanos tempestuosos/ que descargan su fiebre ondulatoria/ para encontrarme en el fondo de la arena/ mordiéndole mi estampa al espejo.

Es evidente que en su poética, no sólo se puede analizar  los rasgos y propiedades que circundan en torno a ella (la poética), sino que están incluidas también las expectativas reales en donde se inscriben, es decir, el hecho o acto del que depende su visión para transformar al mundo, los principios que la definen y a su vez su propio dominio de espacios y tiempos. Las formas discursivas se autodefinen y por discernimiento  no se necesitan analizarlas y/o recalificarlas extrínsecamente, es decir, reordenarlas desde afuera para su pronta comprensión.

La poesía de Sllenii Sánchez postula la equivalencia entre erotismo, amor y pasión sin degradarse, sin caer en la pretensión, en la inmediatez, por consecuencia de una ruptura con lo trivial y a su vez como acoplo del origen; la esencia de la poesía, es sin duda, la propia naturaleza de su experiencia creadora, un rasgo privilegiado, una reiteración que marca primordialmente el carácter autónomo de su palabra.

Enriqueta Ochoa en su poema El suicidio, se autocorresponde con la intención de llegar a dios inquiriéndose a ella, sin embargo, la misma búsqueda flagela la esperanza: conocer a dios por medio del suicidio, es conocer a la misma muerte, entonces, se entona el canto fúnebre y la pesadilla la aprisiona: dios, es la ironía de la muerte.

Porque yo estuve loca por Dios, / anduve trastornada por él, / arrojando el anzuelo de mi lengua/ para alcanzar su oído. (…) Fue una jugada turbia,/ un error sin caminos./ Fue descender al núcleo fugaz de la mentira/ y encontrarme, al despertar, rodando en el vacío/ bajo una sábana de espanto.

El poema intitulado, V del poemario Senderos arriesgados nos propone una temática similar. La contraparte, el abrupto y aniquilador linaje de la espera. Una turba avasalladora de imágenes que dejan en claro su sentido fatalista e irónicamente amoroso:

Miento,/ y la lengua es un tizón encendido que me quema,/ las razones de la tarde me han tomado/ con los puños golpeando la pared,/ y era mentira./ Era un absurdo divagar de mi memoria/ buscando una pasión que se estremece/ de desvestirse sola en las tinieblas. (…)

El sentido, aquí no se autocorresponde, sin embargo revierte la ira por la pasión del hombre. Ella es el otro en un mismo cuerpo. La unanimidad de su discurso poético es  sensible y transporta el fondo y la forma a una catarsis de la necesidad del acto del habla para definir un entorno auténtico:

(…) Podría nadar para buscarte dentro de tu vientre/ y contarte los hijos que te esperan/ dentro de un caracol que reclama la mar furiosa/ de tus ojos.

Aquí las palabras podrían sin duda, expresar el amor en forma rotunda y segura porque son vehículo inequívoco para la expresión auténtica de experiencias profundamente humanas. El silencio reina donde la muerte viene, ¿nadar para buscarte? ¿A quién? ¿Al hombre, a dios, al silencio, a la muerte…?

Sllenii Sánchez Gabriel, despliega el sentimiento de la razón a una perspectiva ontológica en el que se distancia la carencia del sinsentido y promueve un nacimiento donde la palabra adquiere cualidades que unen al misterio con la propia impugna del amor y el erotismo. Su poética es un decir ilimitado que logra expresar más de lo que quiere decirse e interpretarse, es decir, el poema en su totalidad en la forma en cómo se escribe y cómo se lee, cómo se manifiesta y cómo se disimula, cómo se relaciona entre el creador y lo creado y cómo se despliega en cumplimiento a un destino doloroso (el amor, el abandono, la espera, la nostalgia, el sufrimiento) del cual no es posible desprenderse.

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