El sarcófago.
A ella, que con un difuminante adiós me ha lacerado el corazón,
al clic, clic, clic,clic de todo suicida por un amor,
a mo cuishle, que me entregó su vida entera a cambio de una ansiedad que la hiciera llorar,
a la que tanto quiero y que no puedo olvidar;
a la del beso asesino que sigue abrazando a este cuerpo de ansiedad,
a una historia de amor que se colapsó en 29 días con dulsura, amor y pasión…
clic, clic, clic, clic, clic
A: J. G. R. H.
Que diluyó mi alma con un aroma a ciruelo blanco.
Hablar de amor
A: Carolina E.
El amor nace con la percepción y disperción de la carne,
es pobre y menesteroso
acaba con la oscuridad y da pie a la luz,
sin embargo se vuelve mediadora, sin que sea su menester su aniquilación.
El amor es puro y no sufre la huella del tiempo y el silencio
nos ata a ella de la misma manera que lo hace la ostra a su concha.
El amor nos lleva a un diálogo profundo y entrañable con la angustia,
por la carne, las cenizas, por los eternos enamorados que no exigen
nada ni a nadie.
Ella, como sueños y verdades,
como claros del bosque
sumerge mi alma a los muros de la cárcel
desfigura las ondas marinas para dar paso a la seducción
a la violencia sinuosa y senil del encanto y el amor.
No espero y quiero nada de la vida
pero te quiero a ti… dulce ausssencia
amor sustentado en los besos
palpitante sensación que devora mi cuerpo
embriagante lucidez que describe mi poesía
voz ahogada por la senda de la locura.
destello devorante
rejurgitante
agobiante
magestuosa enfermedad romantica
aguda palabra que devela y desgarra mi existencia
y la proyección susurrante de mi alma….
no es mi tiempo……
no es mi vida…
EL POETA ASCIENDE a los proscenios de la duermevela
habla fuertemente a la turba atrincherada en las calles
un alarido clamoroso lo hace correr
El poeta huye de la tierra
de las longitudes rectilíneas
de los desayunos en comunión que ya no nutren la paz
va a otros lugares a alimentarse para no estar en el tiempo
Huye del juego de pelota
del escenario que se desploma a la primer pisada
de ciertos danzantes
de las habitaciones compartidas
de los cabs de hielo que hacen fila
en el refrigerador
de la luz que levanta oquedades
Huye como nunca
Huye como siempre
como lo hizo de casa
Mulier hominis lupus
me comiste este pulmón
y hasta la glándula pineal
inmolado de tu fiebre
yo que te desnudé
y te dispuse un pedernal
desde la sangre
he sido devorado
Que agrio vaso de vino he tomado esta tarde de lluvia
sin embargo que indecible elevación me provocan tus besos
que desconocida sensación viste a la fragua de piedra
que ritmo, cadencia y rima.
a julissa, que ha hecho de su cuerpo y alma
una casa para mi existencia y mi poesía.
Sumergido en la inmensidad del cielo y el mar
perdiendome en otros instantes para ubicarme en todas partes
produciendo éxtasis y disipando la integridad
para penetrar en la pasión psíquica de la fantasia
fornicando en el lirismo de las masas
en la abominable naturalidad.
Desarraigado
intrinsicamente inefable y vigoroso
apegado al majestuoso sueño de piedra
viviendo con el hastío mal que complace a la hipocresía y a la estupidez
creando gestos y aullidos que sucumben ante la sombría denuncia de la humanidad
vociferando fantasías criminales
los recuerdos
la frigidez extrema del amor sombrio y devastado.
Decir que vas
decir que vas
allá
a dos almohadas de distancia
a cuatrocientas sábanas por minuto
allá adelante de ti
pero muy cerca
pero tan dejándome pasar
en medio de tu sangre
y así también en mí tan tú y adentro
tan detrás pero allá arriba
además de cosa misma
que eres también este abismo
donde me suspendo
celos
Como resultado de un lenguaje
el odio y la desesperacion
han hecho que del tiempo forme parte de la nada
y del cuerpo infinito de la nostalgia.
El silencio como mar de cadaveres
alucina sobre sombras de las geishas
y el alba vive pendiente en el crepusculo de la belleza.
El deseo como acto inseguro
da origen, significado y destino-
a la poesia y al cosmos
escucha a la soledad
y a la condenada palabra que invade y sujeta
el compromiso natural de vivir el odio.
aroma a hai-kai
distintivo, agobiante,
moribundo estoy
extasiado de tanta fragancia
de tanto amor regurgitante



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