Aura

Alejandro,
es momento de cerrar los ojos
entrever en el universo
el pálpito de tu corazón moribundo
hilado uno a uno al retorno de
tus alas de pájaro
y tu cuerpo de planta disecada
que todo lo pierde
¡Es así la vida de cobarde!
Dejas la casa descubierta
por tus días sin querella,
dejas la tierra
con gusanos sin tu espera,
dejas tu origen,
viejo retoño perpetrado
por el cáncer
idéntico al mediodía de lluvia con granizo
Alejandro,
vuelves a casa nuevamente,
advirtiendo el final mordaz
de tu despedida
¿Adónde va la vida,
equilibrio de tu nombre
prodigado?
¿Se está bien allí,
entre el diminuto designio de la sombra
y la nada?
