Sábado, 17 de Mayo de 2008
Los pies del delirio se esconden tras las grietas de la tierra,
buscan agua en la sequedad del barro,
tez morena,
agua de río crecido,
sueño de océano y tormenta,
espesura de licor que tienta y huele,
fiera asustada,
pupila muerta,
anís crecido a la orilla de tu espalda,
Riphio quebrado,
codicia sin moldes para cocinar tu desventura.
Atardece la mirada de su sombra,
salvaje roedor que espía tu desnudez en las mañanas,
huele tus pasos,
te ha enseñado a mirar guardando los dientes,
a bautizar tu locura con términos farmacéuticos,
a cerrar la boca,
destriparte las entrañas
con la hiel fiel a lo que no se dice,
desayunar comentarios de embalsamo,
para disimular las quemaduras,
Ella llamará siempre a tu puerta,
con la firme intención de que no la escuches,
siempre nublará tus lunas:
no quiere que sepas
de lo que carece.