Martes, 22 de Julio de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios

Ahora te nombro, incendio, y en tu hoguera
me reconozco: vi en tu llamarada
lo destruido y lo remoto.
Pacheco, José Emilio.

Tuvieron que matarnos a todos

reconstruir la simpleza

el blanco y negro

porque hijos simples

y bastardos fuimos

testarudos al menos

cómo enfrentarnos al mundo

no supimos

la verdad a puño cerrado

porvenir quebrantado

calló su silencio finito

Tuvieron que matarnos a todos

parirnos nuevamente

con el mundo de fuera

con los ojos de fuera

con los dientes de fuera

desgajados al encanto de la vida

como espejos donde el tiempo muere

a veces amargo y pensativo

a veces estatua

a veces vacío

Categories: Fausto Carámbura
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